Encontrar a Dios

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Altagracia Suriel

Me impresionó un video que circula en las redes sociales. Narra la historia de un niño al que, preparándose para salir, su madre le pregunta hacia dónde se dirige. Tomando comida y bebida del refrigerador, el niño responde que va a encontrar a Dios.

Luego va a un parque y se sienta junto a una indigente. Empieza a comer, la mujer lo mira y él le ofrece comida e inicia una conversación amigable con ella. También le ofrece una bebida y, entre risas y abrazos se despiden.

Cuando el niño llega a su casa, la madre le pregunta si encontró a Dios y él le responde que sí, que Dios es una mujer y tiene la sonrisa más hermosa que ha visto.

La indigente pasa de la tristeza a una profunda alegría después de su encuentro con el niño. Ella, compartiendo su experiencia con otra mujer de las calles, también reconoce a Dios en el niño que compartió con ella y le sació su hambre.

Dios no siempre se encuentra en las iglesias, aunque estén repletas de gente, o en las oraciones por mucho que recemos. A Él se le encuentra siempre en las personas desechables para la sociedad.

La compasión y la misericordia son el único camino para llegar a Dios sin perderse y de ser considerados dignos y justos ante sus ojos. Nos lo recuerda Jesús en Mateo, 25, 34-40:

“Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo.

Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa.

Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver”. “Entonces los justos dirán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver? El Rey responderá: En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí”.

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