En un rincón del alma

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Sabiendo perdonar
Perdonar es el sentimiento más noble que el ser humano pueda tener. Alberto, un joven, me cuenta su historia de cómo aprendió a perdonar. Me relata que su padre lo abandonó a la edad de 8 años, y la imagen que él recordaba era de cuando su padre se iba de su casa. Él fue al colegio a buscar una cadena que Alberto tenía para venderla e irse de viajes; era su despedida, nunca más sus ojos volvieron a ver a su papá. Aunque ciertamente Alberto fue marcado, él cultivó la práctica del perdón. Después de muchos años, su padre toca a la puerta de la casa, queriendo saber de su hijo. Él tenía temor de que su hijo le pidiera explicación de todo lo ocurrido, mas Alberto no se inmutó a la presencia de él, sino que lo tomó en sus brazos con lágrimas cálidas, no le importó el pasado, le dio la bienvenida a su padre, se sumergieron en un sentimiento profundo de padre a hijo; luego le cocinó, para sellar una relación para el resto de sus vidas.
Hay personas que viven con rencores y amarguras en sus corazones, por no perdonar a una persona que lo hirió, lo maltrató o no le correspondió como esperaba; tienes que ponerle un punto y comenzar en el camino del perdón.
La Biblia nos dice en Lucas 6:37 “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”. La palabra perdonad-perdonados, el griego es “apolgo”, que quiere decir liberar, tener la disposición de desprendimiento hacia la otra persona, para llegar a una libertad de todo sufrimiento.
El perdón es posible, cuando nos disponemos a crecer como seres humanos. Soltemos todo lo que pueda causar resentimiento en nuestras vidas.
Decora tu rincón: Col. 3:13 “…soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros, si alguno tuviere queja contra otro”.