En un rincón del alma

http://eldia.com.do/image/article/10/460×390/0/BFC81A52-044E-4FCD-8444-09CD59971535.jpeg

Un poco de compasión
Hace meses participamos en una jornada médica en la ciudad de San Cristóbal, visitamos un barrio llamado La Jeringa, no sabía que podría existir un lugar con tantas necesidades básicas, lo más penoso fue que pasamos por una de las casas de cartón, vi a una familia, lea bien, una familia que vivía en una pocilga, junto con los cerdos, esto para mí eran extremos de la pobreza.
La pobreza es tal que las personas carecen de agua potable, el servicio básico de la salud, vestidos, no hay una alimentación adecuada, sin educación, vivienda, etc.
El salmo 41:1 nos enseña: “Bienaventurado el que piensa en el pobre”. Piense en su prójimo, no tenga temor en dar, cuando damos bendecimos a los demás, y la famosa brecha de la pobreza se cierra más.
Jesús dijo: “A los pobres siempre los tendreis con vosotros”, la pobreza es parte de la humanidad, siempre estará con nosotros. Cuando estés junto a una persona con necesidades materiales y espirituales, debes de tener compasión por ella, tu corazón debe ser sensible a ellos. Para socorrer a los pobres no es obligatorio tener riquezas, solamente con desprenderte de una pequeña parte de lo que tienes puedes alimentar, sanar, vestir y ayudar a una persona o a una familia necesitada.
Un ejemplo muy claro es cuando Jesús hizo el milagro de los peces y los panes, primero Él tuvo compasión y segundo proveyó para la multitud, le dio de comer. Si nos disponemos a ayudar con amor a otros en necesidad, Dios multiplicará lo que tenemos para proveer a los demás.
Decora tu rincón: (Ga. 2:10) Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer.