En un rincón del alma
La corrupción y la integridad
Hay un país en el mundo llamado República Dominicana que necesita reorientar su rumbo. Mi país, tu país, está obligado a tener un mejor futuro. Estoy preocupado por el sendero que ha tomado la nación. Me angustia el tema de la corrupción, según nuestra historia este flagelo ha vestido de gala toda la sociedad, desde los políticos, los sectores económico-financieros hasta el policial-judicial se han visto afectados por este cáncer.
Toda persona que come de este pastel no ama a su prójimo, bien lo dice la Biblia en ese gran mandamiento: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Los corruptos no tienen un espíritu nacionalista.
Algo que hace falta a nuestra patria es que hombres y mujeres comiencen a ver la integridad como su gran aliada y defender lo que nos parece correcto.
No es un pecado vivir de acuerdo a los más altos valores, ser honrados y sinceros con uno mismo y con las demás personas.
Recuerda que tus palabras y acciones deben estar de acuerdo: El que en integridad camina será salvo; mas el de perversos caminos caerá en alguno (Prov. 28:18)
El hombre que no tenga pensamiento, emociones y voluntad coherente con sus convicciones y creencias no es integro.
La personas integras no tienen una visión de diferentes colores, ellas lo ven todo de un solo tono, si es blanco es blanco, sus valores son correctos, no hay doblez en sus decisiones.
Seguir estos parámetros nos ayuda a tener una transformación como sociedad y aspirar a un futuro promisorio.
Decora tu rincón: (1 Crónicas 29:17) "Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada
