El río Yaque del Norte era un tesoro hídrico que recorre una parte de las tierras más feraces del país desde su nacimiento en la cordillera Central hasta su desembocadura en el Atlántico.
Con el tiempo este patrimonio ha sido convertido en un vertedero de aguas contaminadas, de residuos sólidos y vertidos industriales.
¿Por qué particulares y colectivos, individuos y personas jurídicas han tratado a este Yaque como un basural al que puede ser tirado todo lo que no quieren en sus casas o sus negocios? Porque nada se los ha impedido, ni su conciencia ni autoridad alguna.
Ahora el Ministerio de Medio Ambiente informa que tiene un plan para rescatar ríos que implica la friolera de 90 millones de dólares.
Noventa millones de los verdes es deuda. En este punto pueden ser hechas muchas preguntas, pero con una es bastante: ¿será posible?