En estado de alerta
En el territorio nacional, dispersos en distintos puntos, hay una inmensa cantidad de habitantes que residen en zonas vulnerables. Son ciudadanos que no tienen la cultura de tomar medidas de precaución por sí solos.
No las toman antes del inicio de la temporada ciclónica o durante un periodo prolongado de lluvias, y tampoco tienen una cultura de respecto estricto a las advertencias de las autoridades. Eso hace que no se pueda contar con una ciudadanía preparada para enfrentar preventivamente las inclemencias del tiempo.
Aproximadamente, catorce tormentas tropicales podrían formarse y azotar fuertemente el Atlántico; y que además entre ellas habrá entre cuatro y siete huracanes de los cuales de uno a tres serán intensos.
No tenemos que esperar a que esto suceda. Desde hace varios días las lluvias han provocado desbordamientos de ríos y arroyos en varias comunidades de la región Este.
Tenemos en alerta roja las provincias de Barahona, Pedernales, Independencia, Elías Piña, Dajabón y Montecristi y en amarilla otras once.
Si traducimos esta información geográfica en números de familias y habitantes podríamos calcular en miles los desplazamientos, abandono de hogares y, sobre todo, de refugiados que ya tenemos.
La prevención juega un papel de primer orden a la hora de las evacuaciones necesarias para evitar desgracias.
En tal sentido, hay que poner atención a las advertencias, sobre todo cuando las personas vivan cerca de ríos, arroyos y cañadas y propensas a deslizamientos de tierra.