En el centenario del comandante Fidel Castro Ruz

  • La guerra fría, la revolución cubana y el bloqueo.

Freddy González
Freddy González

Tras las derrotas del Tercer Reich y la toma de Berlín por el Ejército Rojo, el 2 de mayo de 1945, se celebró en Potsdam del 17 de julio al 2 de agosto de ese año, un encuentro de los tres principales líderes aliados, Harry S. Truman, Winston Churchill y José Stalin.

Muy a pesar de los deseos de las potencias de occidente de repetir y ampliar la repartición del Tratado de Versalles firmado el 28 de junio de 1919 que puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), era una realidad imposible de excluir en la conformación del nuevo mapa mundial.

De ahí que entre los principales acuerdos figuraran:

División de Alemania, incluida su capital, en cuatro zonas de ocupación, una bajo el control de EEUU, otra británica, otra francesa y una parte importante para los reales vencedores del llamado régimen de los mil años que en su delirio vaticinó el maniático y esquizofrénico Adolfo Hitler, la Unión Soviética.

También, se trazó una nueva frontera en Polonia; país por donde comenzó la Segunda Guerra Mundial, cediendo a la Unión Soviética parte de su territorio y a esta parte de los que la Alemania Hitleriana le había arrebatado.

Los países que lograron su liberación de las huestes nazis con la resistencia y las luchas de sus pueblos encabezados por los Partidos Comunistas y con la ayuda indiscutible del Ejército Rojo, como fueron los casos de Rumanía, Checoslovaquia, Albania, Yugoslavia, Hungría y Bulgaria conformaron un bloque para su defensa; que diez años después en 1955, llamaron Pacto de Varsovia.

Es importante destacar que ninguno de esos países fueron botín de Guerra de la URSS.

Esta agrupación y la realidad de un mundo bipolar; fue la causa fundamental del surgimiento de la llamada Guerra Fría. Surgida en los finales de 1946 y los comienzos del año 1947, auspiciada y estimulada por la administración del presidente Harry Truman, el mismo que ordenó el lanzamiento de sendas bombas atómicas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

Tres hechos caracterizaron este agrietamiento entre los países del bloque socialista, y los de occidente, capitaneados por la nueva potencia surgida del conflicto bélico, los EEUU.

Un discurso de Winston Churchill, denominado el "Telón de Acero" en que denunciaba la división de Europa por parte de la Unión Soviética.

La llamada Doctrina Truman que anunció una política exterior destinada a frenar la expansión del comunismo en el mundo.

Por último, el Plan Marshall; un programa económico masivo para ayudar a reconstruir y estabilizar los países de Europa Occidental, evitando así que cayeran bajo la órbita soviética.

Otro elemento que agregaba más algidez a la situación mundial, era el surgimiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Nacida en 1949, como una alianza militar internacional formada por países de Norteamérica y Europa, para su defensa mutua y para proteger a los países occidentales de la Unión Soviética.

En medio de esta tirantez se produjo la guerra de Corea en 1950; que puso el mundo al borde de una nueva conflagración de carácter mundial, por los actores envueltos en la misma, EEUU y sus aliados por un lado, la URSS y la República Popular China del otro lado.

En este clima de tensión, de confrontación entre ambos agrupamientos y afianzamiento de las dictaduras militares en América, nuevamente asume el poder en Cuba en 1952, Fulgencio Bastita; mediante un procedimiento antidemocrático, instaurando un gobierno dictatorial, auspiciado por la administración de Dwight D. Eisenhower, entregado a intereses del capital norteamericano y cercenador de todas las libertades y conquistas democráticas del pueblo cubano.

Batista había sido presidente de Cuba de 1940-1944 en los años difíciles de la Segunda Guerra Mundial, aliado incondicional de la administración del presidente Franklin D. Roosevelt; lo que le facilitó su regreso al poder cubano con la ayuda de sus antiguos amos.

Derrocado siete años más tarde por los hombres del Moncada de 1953 y del Granma del 1956, huyó el primero de enero de 1959 dejando al país en la bancarrota económica, política y moral.

El triunfo de la revolución comandada por Fidel, Raúl, el Che y Camilo en los momentos más álgidos de la Guerra Fría, y su decisión de transitar un camino independiente y soberano sin el tutelaje de los amos del norte, devolviendo la dignidad del pueblo cubano, fueron los motivos principales para que durante 67 años, 13 presidentes y 14 administraciones yankis, hayan pretendido inútilmente estrangular la revolución y sus conquistas mediante todas las malas artes incluida; el criminal embargo económico y financiero que lleva seis décadas.

Desde Eisenhower hasta Trump, no ha habido un día en que el imperio no haya pretendido subvertir el curso de la revolución y procurar el derrocamiento de su gobierno.

Invasiones como la de Playa Girón, chantaje nuclear en la Crisis de los Misiles, acciones terroristas como la de Posada Carriles; que ordenó colocar explosivos a un avión de Cuba en la que perdieron la vida 73 personas, los cientos de planes de atentados contra Fidel y el criminal cerco económico y financiero no han valido para doblegar la voluntad y decisión del pueblo cubano de transitar un camino libre y soberano sin la injerencia, ni el tutelaje de ninguna potencia extranjera.

El embargo de Estados Unidos contra Cuba data del Primer año de la Revolución en 1960, sustentado en leyes draconianas que ellos le dieron un matiz de legalidad:

Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, que autoriza al Presidente de Estados Unidos a imponer restricciones comerciales a cualquier nación extranjera durante tiempos de guerra o emergencias nacionales.

Ley de Asistencia Exterior de 1961 que prohíbe la ayuda al gobierno de Cuba y autoriza al presidente a establecer y mantener un embargo económico total, desde 1962, por la Proclama Presidencial 3447.

Ley Torricelli de 1992, que prohíbe a las subsidiarias de empresas estadounidenses en terceros países comerciar con Cuba y veta el ingreso a puertos estadounidenses a buques que hayan transportado mercancías o pasajeros desde o hacia Cuba.

Ley Helms-Burton de 1996, endurece el embargo internacionalmente al penalizar a empresas extranjeras que trafiquen con propiedades confiscadas a ciudadanos estadounidenses en Cuba.

Además de estas leyes, se suman cientos de enmiendas y resoluciones, como las 240 disposiciones ejecutivas dictadas en la primera administración de Trump y retomada y ampliada nuevamente que endurecieron drásticamente el embargo; limitando los viajes, restringiendo el envío de remesas y volviendo a incluir a Cuba en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.

El criminal embargo económico, financiero, y ahora petrolero, que las administraciones estadounidenses han impuesto injustamente al pueblo y la revolución cubana, ha causado daños considerables en áreas vitales para su desarrollo como la salud, la educación, la vivienda, la alimentación, el turismo, la agricultura, el desarrollo técnico y científico y ahora en la vital producción de energía eléctrica; que afecta a todos los sectores de la sociedad cubana y cuyas pérdidas estimada sobrepasan la friolera de los 170 677 millones de dólares en la últimas seis décadas.

El pueblo cubano y su gobierno han resistido Dignamente a este criminal bloqueo, han sobrevivido a incursiones armadas, a atentados terroristas, a cientos de planes contra sus dirigentes, a la caída del Muro de Berlín y la disolución del bloque de países socialistas, y a la desintegración de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a los que algunos apostaron por el efecto dominó, sin ceder un ápice en los principios y en el mantenimiento de su sistema socialista.

Por eso, pese al endurecimiento del bloqueo, económico, financiero y ahora petrolero de la administración Trump y la gusanera cubana de Miami; que encabeza Marco Rubio. El gobierno cubano encabezado por Díaz Canel, y el liderazgo histórico del General de Ejército Raúl Castro Ruz, han elaborado y aprobado un vasto plan de reformas que contribuye a solucionar la agobiante situación que padece Cuba y su pueblo. Un plan que es de su propia iniciativa y esfuerzo, sin renunciar a las conquistas de la revolución y a la naturaleza socialista de la misma.

Las 176 medidas consensuadas y aprobadas por el gobierno, es una muestra de que Cuba no está cerrada ni al diálogo, ni a la inversión extranjera con ningún país, ni con ningún grupo económico en particular; siempre que se respete su sistema y actúe en el marco de sus leyes y disposiciones legales.

Hoy Cuba se reinventa y hace de las reales dificultades grandes oportunidades, abriendo sus puertas al mundo, a los países amigos a inversionistas privados y públicos cuyos capitales sean de licita procedencia y que respeten su soberanía, su régimen y su dignidad.

Con el esfuerzo del pueblo cubano, bajo la dirección de su gobierno, y la solidaridad militante de los pueblos del mundo Cuba saldrá adelante, convirtiendo las presentes adversidades y dificultades en posibilidades de éxitos y victorias.

Las adversidades del presente no doblarán el curso de la revolución y todo intento de estrangularla, terminará en frasco.

Cuba es y seguirá siendo ejemplo de dignidad, soberanía e independencia para América y el mundo.

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