En defensa de la democracia no, eso es todo lo contrario

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Los insultos en las campañas electorales pueden tener ribetes de cotidianos, es más, hay momentos que utilizarlos de forma moderada, es hasta necesario. Un poco del caldo de pollo al guiso, nada más. Las campañas son también espacios para la distracción y el folklor, como el deporte o el arte, parte del entretenimiento, del desahogo y hasta creatividad de la cultura popular.

Pero hay ocurrencias que no pueden pasar por alto, que hay que colocarlas sobre el tapete cada vez, porque son tan dañinas que deben ser molidas y sobre machacadas, de manera que queden sepultadas en lo profundo, reselladas con hormigón para que no vuelvan a resucitar. Risa y rabia me dan las declaraciones de un antiguo militar, trasegado a policía y luego a político erigiéndose en guardián electoral de la democracia, con métodos naturalmente, anti democráticos.

Ver a un jefe de policía llamarle, pestilente, descabellado y troglodita, a otro que ocupó esa posición, no es poco, ellos saben de macana, y de cobardía, ellos se entienden.

Un joven “aparente” “de buena presencia” como le llamaban en la época, colgado en el trasero de un camión, desde el Cibao a la Capital, recomendado por un hombre humilde, al que no imitó, para engancharse a la escuela de guardia. El futuro incierto en la espalda, un poco de rasquiña y nada en la cabeza, excelente recipiente para hacer mandados y recibir órdenes; ¡Sí señor, no señor! De ahí parte, que el arrojo y la bizarría se vuelvan meritorios.

Implacablemente recto, el guardián de la frontera, irreducto, aunque San Pedro muy incómodo por la larga fila de clientes que le envía. En foresta, en los escuadrones de limpieza social, desde la jefatura de AMET o de la propia Policía aun siendo del Ejército. Lleno de bríos brinca a la política, sin aprender los métodos, olvidando que ya no puede dar órdenes, si no ganar la gracia y el favor colectivo. Es en ese complejo proceso donde los débiles disponen de su fortaleza te consideran su representante y te hace grande. Esas microfibras amorosas unidas construyen el poderoso cable del poder político.

¡Cojo o manco no es para tanto! Hace algunas semanas recibí el informe, sobre ese personaje, que llegaba a casa de gente buena de la provincia de Sánchez Ramírez, informándole sobre lo que él no toleraría en la campaña política y sobre su determinación de darle para abajo, a quien se le cruzara en el camino. Se lo hacía a gentes mayores, para que el mensaje llegara a hijos y nietos. El mal gusto fue evidente, muchos de los que trabajamos por la causa agredida; la democracia, en un bando o en el otro, lo vimos como inaceptable.

Habiendo transitado por los tres caminos que en los últimos años han conducido al poder y desconocedor del historial de sacrificio, de quienes se adhiere, no le agradecen su ayuda. Fue precisamente en ese terreno, luchando en las calles y poniendo los muertos de este pueblo, que ganamos el espacio de libertad y democracia, que me permiten escribir estos párrafos indignados, contra un ex general estúpido, para que no me defienda.

Crecí escuchando un viejo noticiero radial, cuyo lema decía ¡Oh libertad, cuantos crímenes se cometen en tu nombre! De eso último, un rumor público bien ponderado dice, que ese ex gendarme sabe mucho.

Los ex militares y policías están en política en todos los partidos, no me dirijo solo a usted, si no a los que pensando así, añoran volver a tiempos superados de represión, para imponer ese estilo que le permitió a un bolero de camión, en los 12 años famosos, con un pequeño sueldo del Estado, llegar a ser un hombre muy rico, que quiere le reconozcan meritos que no tiene, por qué su proceder como dice su colega, Jefe de la policía, es de un cavernario mal agradecido.

La democracia no prospera con gorilas en las calles, sí con ciudadanos conscientes de su responsabilidad cívica. Los facilitadores no entorpecen.

Deje la democracia tranquila señor ex general, esta no está en peligro, en manos suyas si, entienda eso, no hay que reventar a nadie, sus armas “son para defender y no para ofender” además compradas con los impuestos de todos. El veinte de mayo para un lado o para el otro ganará el pueblo y se hará camino. Pero a usted, como decía un buen cotuisano, solo lo arregla el pico y la coa. Lástima que ya no califique, para ser enterrado en tierra bruta. Se quedará sin arreglo.

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El Día

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