En blanco y negro
Derrota temporal (3-3)
Ningún hombre es azotado, hasta que renuncie, en su propia mente.
Esta verdad será repetida muchas veces, porque para muchos es tan fácil tirar la toalla al primer signo de derrota.
James J. Hill se encontró en derrota temporal cuando hizo su primer esfuerzo de recaudar el capital necesario para construir un transvía desde el este al oeste, pero él también cambió la derrota en victoria a través de la creación de nuevos planes.
Henry Ford se encontró en derrota temporal, no solamente al principio de su carrera automovilística y aún después cuando había llegado al tope. Él generó nuevos planes y fue marchando hacia la victoria financiera.
Nosotros vemos hombres que han acumulado grandes fortunas, usualmente reconociendo solamente su triunfo e ignorando las derrotas temporales que tenían que superar antes de llegar a su meta final.
Ningún seguidor de esta filosofía puede esperar razonablemente acumular fortuna sin experimentar derrota temporal o sufrir algún tropiezo en el camino elegido para lograr sus objetivos.
Cuando la derrota viene, acéptelo como una señal de que sus planes no son sólidos, reconstruya esos planes y embárquese otra vez hacia su meta codiciada, sin titubeos.
Si se rinde antes que su meta haya sido alcanzada, usted es un perdedor.
Un perdedor nunca gana y un ganador nunca se rinde.
Destaque esta frase, escríbala en un pedazo de papel en letras de una pulgada de alto y colóquelo en donde lo vea todas las noches antes de acostarse a dormir y cada mañana antes de ir al trabajo.
Este texto es de Armando Garzón y doy las gracias a Tom Vásquez por el envío de este material.