En blanco y negro
Para una persona especial y maravillosa en su día
Dicen que solo existe un niño hermoso y lo tiene cada madre, de igual modo imagino que serán los regalos. El de cada madre será el mejor siempre que provenga de su vástago, de ahí que quiero compartir con ustedes el regalo que recibí el pasado domingo de madres.
Mi Madre Querida.
Querida madre que me pariste, qué dolor te debí hacer al nacer con mi cabeza del grande de un monte y qué alegría al verme nacer, aunque desde que te vi por primera vez siempre estuviste ahí para mí.
Yo te amo como si fueras el agua que bebo y el aire que respiro, todo tu amor aleja el mal como agua colada, siempre que respiro me siento aliviado al saber que siempre estás ahí para mí, aunque no te vea.
Tu amor es más duradero que un diamante y más dulce que la miel de abeja, tu mirada es cautivante, cada abrazo que me das con todo tu carisma.
Y este es mi poema para ti del Día de las Madres.
Espero que cada una de las amigas lectoras haya también recibido algún gesto de ternura de parte de sus engendros. De lo contrario reciban este con la ternura que Benjamín lo escribió, porque en verdad la mayoría de hijos, en algún momento sentimos de este modo la devoción incondicional de nuestras progenitoras.
Bendiciones para cada una de las mujeres que hemos asumido el rol con responsabilidad ante nuestros hijos, para amarlos, educarlos e integrarlos a la sociedad como personas saludables, cooperativas y trabajadoras. Fuerza y alegría en esta jornada que aún en la tumba nunca termina.
