En blanco y negro

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Tarea de papá en verano
El verano trae consigo un resurgir mayor del compromiso de los padres. Tantos días sin clases, horas frente al televisor, nintendo, play station o el aparato que sea, resulta preocupante para muchos padres, de ahí el éxito de los campamentos de verano.

Hoy tenemos campamentos de todo cuanto uno se pueda imaginar: inglés, teatro, constelaciones familiares, campitas, béisbol, modelaje, etiqueta y protocolo, y podría seguir, sin embargo, solo necesito la ilustración para decir que estamos buscando opciones para nuestros hijos en sus diferentes etapas, porque los extenuantes horarios de trabajos que mantenemos los adultos nos apartan de la familia.

“Capacitar desde temprana edad a los muchachos en diferentes áreas que en la adultez le, podrían ser útiles” es la justificación más recurrida que utilizamos para no estar presentes en el día a día, unas veces porque no podemos y otras porque no aguantamos a esas fieras que llamamos hijos y que con frecuencia sobrepasan los buitres.

En nuestro afán de darles lo que no tuvimos, somos tan permisivos que no es raro preguntarnos: ¿quién manda en la relación? Y es que vemos con demasiado frecuencia que los padres deben ir corriendo a cumplir las demandas de sus “angelitos”, quienes de no ser complacidos hacen desde una pataleta hasta un espectacular insulto a sus progenitores y, por supuesto, entienden que en esta misma medida el mundo debe rendirse a sus prepotencias. Qué duro será el golpe cuando estén integrados al mundo real y no haya quien tenga la obligación de complacerlos, pero peor aún si llegan a ser jefes, pobre de sus subalternos, y peor todavía, ¿qué pasará en las familias que ellos compondrán?