En 2020, PRM se convirtió en eje de poder mientras parte población se mantuvo ajena al proceso electoral

PRM
Imagen generada con IA.

Santo Domingo.- El quiebre electoral registrado en 2020 no solo produjo un cambio de partido en el Gobierno, sino que abrió paso a un escenario de menor competitividad electoral, caracterizado por el predominio de una fuerza política y una oposición fragmentada, según establece el estudio sobre abstención electoral elaborado por el IIDH/CAPEL.

El informe señala que el sistema político dominicano pasó de un modelo de bipartidismo fuerte a otro en el que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se convirtió en el eje del poder, mientras una parte importante de la población permanecía ajena al proceso electoral.

Para el estudio, este fenómeno redujo uno de los principales estabilizadores históricos de la democracia dominicana: la alta participación en las urnas.

La investigación advierte que ese desapego no necesariamente se traduce en protestas inmediatas, pero sí implica una disminución del “músculo electoral” necesario para legitimar transformaciones políticas profundas.

El comportamiento observado dejó al descubierto a un electorado que, ante la crisis de representación de los partidos, optó en gran medida por mantenerse fuera de las urnas.

El fenómeno terminó consolidándose en las elecciones presidenciales de 2024. Sin pandemia ni restricciones sanitarias, la abstención no volvió a los niveles históricos cercanos al 30 %, sino que aumentó ligeramente hasta situarse en 45.6 %, confirmando que lo ocurrido cuatro años antes no había sido simplemente una anomalía asociada al COVID-19.

El estudio vincula esa persistencia con un escenario de baja competitividad política. En 2024, el PRM obtuvo 57.4 % frente al 28.9 % de Fuerza del Pueblo, principal organización opositora, una diferencia que, de acuerdo con la investigación, parece haber contribuido a desmotivar la asistencia a las urnas de electores no oficialistas.

La tendencia también se manifestó con fuerza en las elecciones municipales, donde la abstención pasó de 50.9 % en 2020 a 53.3 % en 2024, el mayor nivel registrado en unos comicios municipales celebrados sin pandemia.

Los resultados del informe evidencian que el abstencionismo dejó de ser un episodio coyuntural para convertirse en una nueva realidad política, marcada por el distanciamiento ciudadano y una menor intensidad de la competencia electoral.

Sobre el autor

Anyelo Mercedes

Es periodista y locutor. Cubre Congreso, Partidos Políticos y JCE.