PEDERNALES.-República Dominicana está abriéndose espacio en la industria de las tierras raras, un tema que despierta el interés de las potencias económicas, pero a la fecha se desconoce con precisión qué cantidad podría aprovecharse comercialmente ni cuánto costaría desarrollar las instalaciones necesarias.
Por eso, aunque las autoridades se han mostrado optimistas en cuanto a lo que implican dichos recursos, se percibe cierta reserva cuando se conversa con expertos en minería.
Miguel Ángel Díaz, vicepresidente ejecutivo de la Empresa Minera Dominicana (Emidom), explica que uno de los principales riesgos de cualquier proyecto minero está relacionado con la estimación de los recursos y las reservas.
En el caso de las tierras raras, la dificultad es mayor porque cada depósito presenta características particulares y los elementos existentes no tienen necesariamente el mismo valor comercial.
Aunque se agrupan bajo una misma denominación, sus aplicaciones industriales y precios son diferentes.
Por ejemplo, algunos elementos resultan especialmente importantes para la fabricación de imanes de alto rendimiento, mientras otros tienen aplicaciones específicas en industrias químicas, electrónicas y tecnológicas.
Esto significa que la rentabilidad dependerá de las concentraciones identificadas, el porcentaje recuperable y las tecnologías necesarias para separarlos. A todo eso hay que añadirle el factor económico y la volatilidad del mercado internacional.
Emidom al escenario
Es gracias a estas condiciones variables que se hace necesaria la existencia de Emidom. Su principal cometido actual es avanzar en las investigaciones sobre tierras raras y determinar las posibilidades de aprovechamiento de los depósitos.
Entre las alternativas se encuentran la explotación mediante la empresa estatal y la constitución de alianzas con inversionistas privados que aporten financiamiento, equipos y conocimientos especializados.
Todo eso falta por definirse y tampoco debería ser obstáculo para una libre competencia cuando llegue el momento. Para Martín Valerio, director ejecutivo de la Cámara Minera y Petrolera de República Dominicana (Camiperd), las operaciones mineras funcionan mediante derechos asociados a concesiones y territorios específicos, por lo que la empresa estatal puede integrarse al sector sin desplazar automáticamente las actividades existentes. Valerio considera que el desarrollo de tierras raras representa una oportunidad para diversificar la economía nacional, aunque entiende que todavía es prematuro definir cuál debería ser el modelo de inversión.
Procesar en el país
Uno de los asuntos centrales del proyecto será determinar cuánto procesamiento industrial podrá realizarse en República Dominicana.
Esto así porque el común de los minerales extraídos en el país requieren transformaciones adicionales en el extranjero. En el caso de las tierras raras el Gobierno pretende avanzar hacia un modelo que permita incorporar mayor valor agregado antes de comercializar los productos. Díaz asegura que Emidom trabaja con la intención de instalar una planta de procesamiento para concentrar los materiales y evitar que se repita el esquema de exportación de la bauxita sin transformación local aunque eso igualmente, no es tan fácil.
La cadena de producción de tierras raras comprende varias etapas: extracción del material, concentración, separación de elementos, refinación y fabricación de componentes industriales. Por eso, producir un concentrado mineral no equivale a fabricar imanes permanentes ni otros componentes tecnológicos.
Valerio Peña considera que República Dominicana debe identificar en qué parte de esa cadena podría obtener ventajas y generar mayores beneficios.
El planteamiento es aprovechar las oportunidades de complementariedad industrial y determinar cuáles procesos pueden desarrollarse de manera competitiva. De momento, sigue siendo inexacto el beneficio que obtendría el país con la explotación de tierras raras, pero el optimismo es alto.
Cronología
— Interés nacional
El Gobierno espera disponer de una primera estimación técnica de recursos a finales de noviembre de 2026 con la terminación de estudios y avanzar hacia una declaración de reservas durante el primer semestre de 2027.
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