Martes, 18 de junio, 2019 | 4:32 am

Embarazos psicológicos detonan trastornos del estado del ánimo

Experto. Afirma que la ayuda psiquiátrica y farmacológica es vital para evitar complicaciones y recaídas. Casos. Estima que incidencia en el país es de menos del 5% de los mismos.

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SANTO DOMINGO.-Tras vivir un embarazo psicológico o pseudociesis (gestación falsa) la mayoría de pacientes no tienen la capacidad de asimilar que todo era una mentira, lo que desencadena afecciones mentales de importancia.

De acuerdo al experto psiquiatra Héctor Guerrero Heredia, la ayuda psiquiátrica es vital, ya que su condición podría generar enfermedades del estado anímico y, en el peor de los casos, hasta el delirio. Además de incurrir en recaídas frecuentes.

Guerrero indicó que esto se debe a que el cuerpo experimenta cambios visibles sin causas físicas, generados por alteraciones bioquímicas u hormonales que sufre el cerebro.

Por esta razón, prosigue el especialista, es que la pseudociesis se puede enmarcar dentro de los trastornos somáticos, aunque dijo que no tiene una clasificación específica.

¡No tenía bebé!

Un caso que vivió la encargada de emergencias de la Maternidad de La Altagracia, Radhamercis Castro, fue el de una paciente de 27 años que con “aparentes” dolores de parto llegó a la sala con el vientre visiblemente distendido, y la habitual vestimenta de las parturientas.

Castro dijo que no poseía un control materno y además cargaba un bulto de bebé color rosado con blanco, haciendo énfasis que alumbraría una niña.

La ginecóloga relató que sin perder tiempo tomó una cinta métrica para medir la altura uterina, parámetro clínico para determinar el nivel del fondo uterino, y señaló que al hacer el procedimiento nunca tocó fondo.

¡No tenía bebé! Dijo Castro, quien muy extrañada conversó con la paciente, la cual continuaba diciendo que estaba embarazada y que sentía dolor.

La especialista manifestó que estaba confundida, ya que su vientre era igual al de un embarazo de término.
Al revisar las analíticas de la mujer, la doctora notó que no había sonografías que confirmaran su embarazo.

“Es entonces cuando decido palpar su útero, confirmando que no es un embarazo real, peor aun, su útero era de una nulípara (mujer que nunca se ha embarazado).

Incidencias y causas

La pseudociesis es un trastorno psicológico poco común. Mundialmente tiene una incidencia de un caso por cada 22 mil embarazos (1%), empero en el país es menos del 5% del total, según el presidente de la Sociedad Dominicana de Ginecología y Obstetricia, Jorge Vargas.

Enfatizó que regularmente se manifiesta en mujeres en edad fecunda (18 y 30 años) con cuadros de infertilidad severos.

Este cuadro, continúa el ginecólogo, combinado con un deseo desmedido de ser madre y no poder lograrlo, genera una fuerte carga de estrés y problemas emocionales que detonan cambios hormonales importantes, tipo neuroendocrino.

“En estos casos sucede una alteración de las hormonas luteinizante y la foliculoestimulante, encargadas de la ovulación y el ciclo menstrual, permitiendo que se eleve el estrógeno (hormona que aumenta los senos), la prolactina (hormona de la leche) y cause amenorrea o ausencia de menstruación”, dijo.

Agregó que producto de este cambio le crece el vientre, tiene mareos, somnolencia, vómitos y en algunos casos da positivo a las pruebas de embarazos.

Tratarlo es un reto

La directora de salud mental de la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, Ivelisse Acosta, señaló que la cura depende de lo qué haya inducido el trastorno, si fue por depresión, drogas, baja autoestima u otros factores.

Definió el proceso del tratamiento como un gran reto para la psiquiatría, porque se trata de convencer a una persona de un embarazo falso que manifestó señales de uno verdadero.

Significó que el rol de la familia es estelar, pues no todos los pacientes tienen la capacidad de aceptar la realidad, y es importante no contrarrestarlo de forma abrupta, pues resultaría con más daño.

El tratamiento se basa en terapias profesionales e indicaciones de fármacos por un periodo de seis meses a una año. El progreso dependerá de la disposición o la gravedad de los daños en el paciente.