Embarazos de adolescentes

El Centro de Estudios de Género de la universidad Intec ha revelado un dato que incrementa la ya pronunciada preocupación por el problema de los embarazos y maternidad de adolescentes.

La inversión en los servicios de salud en este renglón duplica lo que se destina a salud colectiva, que es lo mismo que decir la prevención a gran escala de enfermedades en la población.

Ese ejercicio económico ayuda a entender la dimensión del fenómeno, pero colateralmente trae una información igualmente alarmante.

Indica que el 90 por ciento de las adolescentes que dan a luz tienen una relación de pareja convencional (matrimonio o concubinato).

En otras palabras, las familias mismas desconocen el efecto pernicioso que para el desarrollo integral de las niñas y adolescentes implica el salir embarazadas.

Esa es la edad de formarse, desarrollarse, cultivar su personalidad, estudiar o sencillamente crecer emocionalmente.

El Estado y la sociedad en su conjunto tienen la responsabilidad de abordar este tema de manera integral, que con frecuencia pasa por debajo de la mesa como consecuencia de distorsiones culturales o la indiferencia de los adultos.

La pobreza hace que muchas familias empujen a niñas y adolescentes a iniciarse en una relación de pareja para la que no están física ni emocionalmente listas, pero finalmente solo logran empeorar la situación de ellas.

El estudio del Centro de Estudios de Género de Intec constituye una clarinada más de las tantas que hemos tenido para prestarle atención al problema de los embarazos de adolescentes, en cuya solución la educación juega un papel preponderante.