SANTO DOMINGO. La Embajada de Estados Unidos en República Dominicana se ha consolidado como la segunda representación consular del mundo que más visas de inmigrante procesa y expide cada año, una posición que pone de manifiesto la magnitud del flujo migratorio dominicano hacia territorio estadounidense.
El dato fue revelado por la propia misión diplomática al anunciar que Santo Domingo será la sede de un programa piloto mediante el cual algunos solicitantes de visas de residencia podrían verse obligados a presentar una fianza económica si las autoridades consulares consideran que existe el riesgo de que se conviertan en una "carga pública" para el Estado estadounidense.
La selección de República Dominicana para poner en marcha este proyecto no responde al azar. El país alberga una de las secciones consulares más activas del planeta en materia de inmigración. Cada año procesa más de 50,000 visas de inmigrante, una cifra solo superada por el consulado estadounidense en México y que sitúa a Santo Domingo por delante de sedes históricamente muy demandadas, como Manila, Mumbai o Ciudad Ho Chi Minh.
Este extraordinario volumen es consecuencia directa del tamaño de la comunidad dominicana establecida en Estados Unidos. Más de dos millones de dominicanos residen en ese país, lo que ha generado durante décadas un constante flujo de solicitudes de reunificación familiar. Esposos, hijos, padres y hermanos constituyen la mayor parte de quienes reciben cada año una visa de inmigrante para establecer su residencia permanente.
A diferencia de las visas de turismo o de negocios, las visas de inmigrante permiten ingresar a Estados Unidos con la intención de residir de manera permanente y obtener posteriormente la denominada Green Card, razón por la que estos procesos suelen estar ligados a relaciones familiares directas o, en menor medida, a determinadas categorías de empleo.
Nueva York continúa siendo el principal destino de los dominicanos que emigran legalmente a Estados Unidos.
Los tradicionales barrios de Washington Heights, Inwood y El Bronx siguen concentrando la mayor comunidad dominicana fuera del país. Sin embargo, en las últimas dos décadas la población se ha expandido con fuerza hacia Nueva Jersey, Florida, Massachusetts, Pensilvania, Connecticut y Rhode Island, mientras estados como Georgia y Carolina del Norte comienzan a registrar un crecimiento sostenido de residentes dominicanos, atraídos por nuevas oportunidades laborales y un menor costo de vida.
Aunque el Departamento de Estado no publica un escalafón oficial de sus consulados por volumen de visas de inmigrante, las estadísticas disponibles y las propias declaraciones de la Embajada sitúan a México en el primer lugar mundial, seguido por República Dominicana. Detrás aparecen consulados ubicados en India, Filipinas y Vietnam, países que también registran elevados niveles de migración permanente hacia Estados Unidos, principalmente por vínculos familiares.
El intenso movimiento migratorio también explica que la Embajada estadounidense en Santo Domingo mantenga una de las operaciones consulares más complejas del mundo. Miles de expedientes son procesados cada año, lo que ha convertido a la misión diplomática en un referente para el Departamento de Estado al momento de implementar nuevas políticas migratorias, como el programa piloto sobre el criterio de "carga pública".