SANTO DOMINGO.-Al conmemorarse el primer aniversario del terremoto que destruyó extensas áreas urbanas y rurales de Haití, la Embajada del Ecuador se sumó a la jornada de reflexión y recuerdo de las víctimas del sismo, mediante un solemne acto en el cual se depositó una ofrenda floral en el Panteón Nacional, en Puerto Príncipe.
A la solemne ceremonia asistieron las representaciones diplomáticas en la capital haitiana, de Argentina, Brasil y Panamá, funcionarios de la Secretaría Técnica de UNASUR-Haití, integrantes de la Compañía Ecuatoriana de Ingenieros Militares de Apoyo a la Reconstrucción de Haití acantonados en Artibonite y el contingente militar ecuatoriano adscrito a la MINUSTAH, así como empresarios ecuatorianos y dominicanos que colaboran con el Ecuador en su solidaria tarea de cooperar con Haití.
El embajador del Ecuador, concurrente en Haití, Carlos López Damm, al referirse al luctuoso aniversario hizo un recuento de la presencia solidaria de su país en Haití y recordó que la nación sudamericana ha contribuido con recursos de apoyo presupuestario al Gobierno de esa nación, y por tanto sujetos a su libre disposición; así como en la obra de construcción agrícola en el Valle del Artibonite.
Señaló que en el marco de la cooperación Sur-Sur el Ecuador ha pasado de la asistencia humanitaria a la cooperación solidaria, con el objetivo de no solo llegar a la reconstrucción de Haití, sino a su recuperación como Estado y como nación; en el espíritu está el hecho de que, dijo, recordando las palabras del presidente Rafael Correa, nuestros países tienen una deuda histórica con Haití y ha llegado el momento de pagarla.
Posteriormente el Embajador López Damm visitó con miembros de su Embajada y empresarios ecuatorianos y dominicanos la zona de operación del Batallón del Cuerpo de Ingenieros en el Valle del Artibonite, lugar donde se están realizando trabajos de mejoramiento de treinta kilómetros de carreteras, la colocación de 15 kilómetros de capas de rodadura y la construcción y mantenimiento de puentes, así como la limpieza de más de veinte kilómetros de canales de riego y la construcción de ductos para facilitar el drenaje de extensas áreas agrícolas.