“Eliminar personas no soluciona el problema”: arzobispo Morel Diplán cuestiona "estrategia" contra la delincuencia

  • El prelado atribuyó los recientes actos delictivos al descuido formativo y lamentó que las nuevas generaciones queden atrapadas en la criminalidad ante la inacción estatal

Arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Monseñor Carlos Morel Diplan. Fuente externa.
Arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Monseñor Carlos Morel Diplan. Fuente externa.

Santo Domingo.- El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Monseñor Carlos Morel Diplan expresó su profunda consternación por los recientes hechos sangrientos registrados en Los Praditos, Boca Chica, y el asesinato de la esposa de Julián Oro Duro, exigiendo a las autoridades que aborden las verdaderas causas para frenar esta indetenible escalada criminal.

El líder religioso criticó severamente que las autoridades limiten su accionar a los letales intercambios de disparos, asegurando textualmente que "eliminar personas no soluciona el problema" porque esta táctica represiva equivale simplemente a "agarrar el rábano por las hojas" sin enfrentar la verdadera génesis del conflicto social.

Estrategias de seguridad fallidas

Al analizar las fallidas estrategias de seguridad, Morel Diplán destacó que apresar infractores de manera masiva tampoco detiene la delincuencia, recordando que la cárcel de La Victoria tiene actualmente 3,000 internos durante la entrevista central del programa El Despertador de SIN.

Sobre el origen de esta incontenible crisis, el representante católico identificó el abandono de la formación hogareña, indicando que el constante "debilitamiento de nuestras instituciones" genera un desorden generalizado donde las nuevas generaciones resultan ser las más perjudicadas al carecer de una zapata ética y moral.

Abandono de la academia

El eclesiástico explicó que cuando las entidades responsables de encaminar al ser humano fracasan, los jóvenes caen fácilmente en el mundo delictivo debido a que "dejan las universidades, dejan las escuelas" al sentirse completamente marginados por un sistema que les niega el progreso lícito.

Para lograr una transformación real, el religioso deploró que estos casos se asuman mediáticamente de forma morbosa, reiterando que el Estado debe implementar urgentes políticas de acompañamiento que brinden oportunidades tangibles a la juventud vulnerable, garantizando así un clima de auténtica paz ciudadana en los barrios dominicanos.

Sobre el autor

Víctor Puente