Lunes, 14 de octubre, 2019 | 5:12 pm

El Verdadero Hijo De $am



Más allá de ese fantasma que apareció en la máquina llamado Watchmen ( Zack Snyder, 2009. Incomprendida obra maestra) , el cine de súperhéroes siempre resuelve proteger al capitalismo y, la manera más efectiva, será siempre la lucha entre el héroe y antihéroe. Así martirizan al que salva y satanizan al que viene a destruir un sistema que, amén de  imperfecciones, es el “idílico”. En “Joker”, la perpetración es impersonalizar al mal y revelar su verdadera identidad: el sistema mismo. Es entonces cuando el realizador y coguionista Todd Phillips recorre el sendero de la bella subversión.

Ciudad Gótica (New York) llena de basura. Infestada de gigantes ratas. Es Joker origen metafórico del Hip Hop; caldo de cultivo punkero; el hijo de Sam matando en serie las ilusiones de toda una sociedad setentera. Jóker

El boleto de ida hacia la consagración en los infiernos de Arthur Fleck entintado de nervio. Perturbador. Conmiserante. Violencia atmosférica que dicta el estallido social. Es Joker entonces consecuencia. Joaquín Phoenix colectando registros dramáticos históricos. Es el rey de la comedia. De la tragedia sobre todo. Es quizás su mejor actuación. Ópera lóbrega, unipersonal que prefiere la noche negra para el alma, aún veas secuencias diurnas y matutinas.

Todd Phillips ha orquestado un referente del Blockbuster superheróico que encumbra todo departamento de su arquitectura cinematográfica. El villano es contrahéroe. Y tomará el poder. Espera… lo tomó.

JOKER

Dirección: Todd Phillips.

Intérpretes: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Frances Conroy, Zazie Beetz.

Género: thriller. EE UU, 2019.

Duración: 121 minutos

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