El Verbo y la vida

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En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4

La Sinfonía No. 9, Op. 125 en re menor, es la última sinfonía completa del compositor alemán Ludwig van Beethoven.

Es una de las obras más trascendentales, importantes y populares en toda la música clásica, por consiguiente el apóstol Juan enseña que la obra más imprescindible y perfecta de Dios como creador y encarnado.

Juan descubre con asombro que Jesús no es sino la Palabra creadora, vivificadora e iluminadora de Dios descendió del cielo, haciéndose hombre. El creador de universo estaba habitando con nosotros.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Estas son palabras que traspasan los límites de lo racional, Cristo es la vida y la luz de los hombres, el “propulsor atómico” que genera energía vivificante a nuestra vida.

El evangelio de Juan empieza y termina con la vida. Una de las palabras favoritas de Jesús era la “vida”, Él siempre hacia un énfasis, él dijo: “Él vino para que los hombres tuvieran vida, y la tuvieran en abundancia.

Esta vida no produce muerte, Dios envió a su Hijo para que todos los que crean en Él no se pierdan, sino tenga vida eterna (Juan 3:16). Jesús vino al mundo para recuperar nuestra relación con el Creador, cerca de Dios no tendremos una muerte después de la vida terrena, sino viviremos en la eternidad, donde tendremos serenidad y paz.

En esto días piensa realmente quien es Jesús, que en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

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El Día

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