El banco del Vaticano sigue implicado en una pesquisa sobre lavado de dinero que ocasionó la confiscación de 23 millones de euros (31 millones de dólares) y la investigación en septiembre de dos de sus directivos.
El Vaticano ha negado haber cometido alguna irregularidad y dijo que la investigación del banco, llamado Instituto para las Obras Religiosas, ocasionó un malentendido que espera sea aclarado.
Los fiscales no han acusado de delito o falta alguna a los directivos.
El banco fue creado para gerenciar los activos a su cuidado que son destinados a las obras religiosas o de caridad del Papa. Empero, regenta además los cajeros automáticos dentro del Vaticano y el plan de pensiones de los miles de empleados del Vaticano.