El testamento de Napolitan (IV)
(Continuación del análisis de Joe Napolitan tras las elecciones de 1986)
“Yo no sé si las elecciones le fueron robadas a Majluta; ciertamente no tengo pruebas de que eso se haya hecho. Pero yo sí pienso que Majluta debió demandar un reconteo.
El New York Times tuvo ayer, por cierto, un editorial pidiendo el reconteo de los votos. Si Balaguer ganó las elecciones por un pequeño margen, el reconteo justificaría su victoria.
Y si por el contrario hubieran irregularidades en el conteo, Majluta sería el legítimo ganador; entonces el conteo es esencial para prevenir que las elecciones sean robadas. Pasarían meses o semanas antes de que los resultados se conocieran.
Un punto de vista personal: encontré que Jacobo Majluta fue uno de los mejores candidatos para el cual yo he trabajado, y desarrollé un apego por él como ser humano.
Es una persona cálida, atenta y con gran sentido del humor, y más inteligente de lo que muchas personas pensaban. Me gustó mucho.
“En 1980 yo era un consejero de Rafael Hernández Colón en unas elecciones para la Gobernación de Puerto Rico. Hernández Colón fue juramentado como Gobernador antes de que las elecciones le fueran robadas. Hernández Colón vino desde muy atrás y en mi opinión ganó las elecciones. Pero por lo menos en esta situación era una elección en la cual nadie realmente esperaba que nosotros ganáramos.
“La situación en la República Dominicana era bastante diferente. Todos los indicadores apuntaban a la victoria de Majluta. Las tendencias estaban corriendo a su favor.
Y ahora, casi una semana después de la elección, es difícil para mí creer que Majluta perdió de un hombre con 78 años de edad, que diez días antes de las elecciones admitió en televisión que no podía ver lo suficientemente bien para leer.
Observando la última noche la televisión en Santo Domingo, Joaquín Balaguer me produjo tristeza por su problema de la visión. A Balaguer lo conocí hace años, y me agradaba. Pensé que era una crueldad de parte de la gente que dirigía su campaña, presentarle por televisión ofreciendo una imagen tan débil y tan frágil. Mientras más lo observaba, más lástima sentía por él y más seguro estaba de que Majluta ganaría.
LAS LECCIONES
I. Nunca subestimes el rechazo de los votantes de un gobierno impopular y de un presidente desprestigiado.
Este ha sido durante mucho tiempo mi argumento de que las elecciones presidenciales son un referéndum para los presidentes y gobiernos sobresalientes.
Ambos, el presidente Jorge Blanco y su gobierno, eran extremadamente impopulares. Algunos de los problemas indudablemente no eran su culpa, pero la economía de la República Dominicana está en un severo estado de depresión. La popularidad del presidente era extremadamente baja.
Cuando Balaguer era el Presidente, las condiciones económicas eran mucho mejores: los precios del barril del petróleo eran más bajos y los precios del azúcar y el café eran más altos.
Balaguer podía recordarle a los votantes estas condiciones favorables, y en retrospectiva, estos argumentos claramente eran celebrados por los votantes dominicanos.
leídas