El Síndrome de Estocolmo en el PRM

Aneudy De León-
Aneudy De León, es abogado, analista y dirigente político. Aspirante a la Secretaría General del PRM.

Por: Aneudy De León M

A diario recibo quejas, peticiones e interrogantes de la dirigencia de base del Partido Revolucionario Moderno (PRM), sobre el pseudo proceso de renovación interna que está en curso en nuestro partido. Preguntas tales como: ¿Por qué se van a repartir el partido entre un grupito? ¿Qué vamos a hacer? ¿Estaremos fuera de ese proceso y no nos seguirán tomando en cuenta? ¿Nos vamos a quedar fuera de la participación de la dirección del partido? ¿Seguirán los advenedizos y dirigentes sin arraigo dominando la alta y mediana dirección partidaria? ¿Vas a renunciar a tus aspiraciones a la Secretaría General del partido?

Sin embargo, cuando uno sale a defender principios y una causa colectiva, los mismos perjudicados, oprimidos y excluidos se quedan inertes, resumen sus acciones en la queja verbal y la inercia política, y en algunos casos, dejan solo a quien asume la voz de todos. Se trata de una reacción humana similar al “Síndrome de Estocolmo”.

Para ponernos en perspectiva, el término del ‘síndrome de Estocolmo’ fue acuñado en 1973 por Nils Bejerot, un criminólogo y psiquiatra sueco, quien asesoró la Policía de la ciudad de Estocolmo en el caso del robo de Norrmalmstorg, ocurrido el 23 de agosto de 1973, y que produjo el secuestro de varios rehenes por el captor Jan-Erik Olsson, con quien aquellos, paradójicamente terminaron solidarizándose frente a las autoridades. Ha sido definido, desde entonces como:

“Un fenómeno paradójico de vinculación afectiva entre los rehenes y sus captores en el transcurso de un asalto […] un mecanismo de defensa primitivo e inconsciente de identificación con el agresor que ayuda a la víctima a sobrevivir en una situación de extrema presión y peligro”.

Muchos se dejan cooptar y amedrentar por el poder, y no tienen agallas para defender los principios con los que se identifican. No logran entender que las luchas de este tipo no son de una sola alma, son colectivas, pero sobre todo deben asumirse con seriedad, disciplina, constancia, compromiso y determinación. Ya lo dijo Nicolás Maquiavelo en El Príncipe (1513): «Los hombres son tan simples y se subordinan tanto a las necesidades del momento, que el que engaña encontrará siempre a quien se deje engañar» (sic).

Quien no está dispuesto a dar el paso al frente en una causa no puede ni debe criticar nada, y mucho menos exigir que otros la asuman en la línea frontal. Los líderes responsables y disruptivos toman la iniciativa, pero ella no puede llevarlos al nivel extremo de la autodestrucción tipo harakiri, promover la disociación y de la obsesión de contradecir la ley de la gravedad, y menos si a otros le acompaña la displicencia, y les falta el coraje, resiliencia y resistencia para llevar a cabo la empresa democrática que nos beneficia e incumbe a todos. ¡Aprendamos a asumir causas y luchas colectivas, con responsabilidad!

Solo puedo decir que, modestamente, he cumplido mi rol histórico en la presente coyuntura: 1ro) Decidí aspirar a la SECRETARÍA GENERAL del PRM con el propósito de colaborar en la misión obligada y necesaria de reconectar nuestro partido con la base social que le dio origen y lo llevó al poder en el 2020 y 2024; hacerlo moderno, más cercano y democrático. Luego, en este proceso, se han inventado un adefesio de “Convención de delegados” que busca validar una dirección por aclamación para montarse una farsa en la institucionalidad democrática del partido, bajo la promesa que, en dos años, sí, supuestamente tendremos un proceso interno democrático como nos manda la Constitución, las leyes y los estatutos. Esperamos y confiamos que, en el 2028, no surja otra excusa que busque prorrogar eternamente el estado de ilegitimidad y seguir repitiendo prácticas políticas del pasado.

En mi caso, he optado por hacer una pausa en esta lucha, para evitar se produzcan fisuras que conduzcan al empeoramiento del presente estado de cosas. La armonía, prudencia y sentido de cuerpo se imponen a cualquier aspiración particular. Por eso, la acción histórica de Poncio Pilato es la mejor respuesta a esta coyuntura, e integrarnos al fortalecimiento del partido de cara a las próximas elecciones. Ello no implica, en ninguna circunstancia, claudicar en el propósito, ni validar practicas equivocadas.

2do) Advertí de los riesgos de que el PRM no hiciera su convención con el voto universal, libre y secreto. También de que no se acercara más a las bases, y que inminentemente mejore la relación partido-gobierno, así como avocarse a una real renovación con líderes que manden la señal correcta al Pueblo dominicano de que estamos preparados, cohesionados y mejorados para seguir dirigiendo los destinos de la nación más allá del 2028. En fin ¡no podemos controlar lo que está fuera de nuestro control!

He asumido mi lucha, más que por interés o aspiración individual por el bien de las bases olvidadas, del buen liderazgo que cohabita en el PRM y mi preocupación por el país.

Porque, cómo dije antes, mi carrera política y compromiso con la ética y la institucionalidad de nuestro país no comienza ni termina en un decreto, ni en una posición de élite partidaria. Pero más importante, mi meta o aspiración principal ha sido y seguirá siendo construir una organización política moderna, veraz, disciplinada, estratégicamente planificada para los desafíos políticos del futuro y marcada por la ética política, que nos ayude a preservar el sistema de partidos políticos de la República Dominicana, y de esta manera, sigamos trillando caminos de progreso, pero en el marco de paz social, estabilidad política y gobernabilidad democrática.

Ese es mi legado y estoy seguro de que la historia se encargará de premiar a todos oportunamente, incluso a los apreciados compañeros que, sin quererlo, sufren el síndrome de Estocolmo. Algún día la conciencia de todos se convertirá en la fuerza de cambio que necesitamos para avanzar en el ideal colectivo que nos une aun en medio de las diferencias. ¡La suerte está echada.

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.