El silencioso problema del agua
No es un secreto que los moradores del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo tienen que vivir sin el agua suficiente.
Agua, por lo general, de uso doméstico que marca los hábitos de convivencia urbana, con fallidos servicios, que cobran y no llegan a los hogares.
Tampoco es un secreto que es en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo donde se levantan a diario cientos de nuevos edificios de apartamentos, y que aloja la inmensa mayoría de los migrantes, tanto del país como del extranjero. En otras palabras, son cientos de miles de nuevos consumidores.
Las autoridades del área tienen identificados cuatro usos del agua. A saber son: el doméstico, en la agricultura, la industria y la ecología. En ese orden; y su uso va en alarmante crecimiento, porque la demanda crece.
La solución, ante la escasez de agua, por lo general es la de siempre: construir nuevas presas. Son obras que no solo sirven para almacenar y disponer de agua, y generar energía eléctrica y nuevos empleos temporeros y permanentes en la actividad agrícola y conexa.
También en la ciudad el servicio de agua permanente genera cientos de miles de empleos. Cuando falta es un problema silencioso, pero grave. La escasez de agua y los apagones son históricos y tienen décadas consumiendo muchas energías y presupuestos. Son los problemas irresolutos de nuestra historia republicana y con más promesas a cuestas. Las autoridades del área prometieron recientemente nuevas obras, presas y acueductos para una solución definitiva del desabastecimiento del agua. Esperemos que sea la solución.