El silencio de Miguel Vargas 

Por asuntos estratégicos no convenía que Miguel Vargas Maldonado, presidente del Partido Revolucionario Dominicano, emitiera alguna opinión sobre el encuentro del expresidente Hipólito Mejía y una comisión de dirigentes de esa entidad con el presidente Danilo Medina, a apenas horas de celebrarse en el Palacio Nacional.

Pese a la insistencia de los periodistas, Vargas supo manejar la situación y no se “desbocó”, cuando la coyuntura favorece a su rival político.

Diversas conjeturas han surgido tras la reunión palaciega, una que Medina podría ver a Mejía como un aliado ideal para neutralizar al PRD.

Otra que el PLD se divide en los bloques Danila-Hipólito y Leonel Fernández-Miguel Vargas.

Al presidente del PRD la gente de Hipólito Mejía lo vincula al litoral del exmandatario peledeísta.

Así las cosas, tanto en el interior del PLD como del PRD, por la disputa del liderazgo partidario.

Palacio por Twitter

En el Palacio Nacional parece que resulta más fácil utilizar las redes sociales, principalmente el Twitter, para informar cualquier actividad del presidente Danilo Medina.

Sin embargo, lo cuestionable y molestoso es que la Dirección de Prensa e Información de la Presidencia margina a los periodistas asignados por los diferentes medios de comunicación, quienes muchas veces se enteran de los eventos cuando casi están concluyendo.

El mejor ejemplo ocurre los domingos, cuando el presidente Medina sale sin rumbo y los medios lo ubican por la dirección de Twitter de la Presidencia.

Esto no ocurría en los gobiernos de los expresidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía, ya que los periodistas tenían más acceso a sus actividades y a sus agendas. Ahora todo es un secreto que preocupa.

Desarme

Nuevamente viene el debate sobre el desarme a la población.

Sin embargo, ¿quién o quiénes desarmará a los delincuentes? Este tema siempre viene a colación cada vez que se registra un aumento de la criminalidad y la delincuencia, pero en el litoral más débil, es decir en aquellas personas que siempre son víctimas de los malhechores, algunas de las cuales podrían tener un arma para su defensa y la de sus familias.

El debate debe profundizarse y no tratarse a la ligera.