El Relámpago se apagó
Ningún dominicano con 30 años o más de edad se resistió a pasar desapercibido un combate entre Jack Veneno y Relámpago Hernández.
Estos dos personajes montaron una verdadera cultura popular entre lo bueno y lo malo. Mientras Veneno, el Hijo de doña Tatica, hacía el papel del individuo decente y respetuoso, Relámpago caracterizaba al villano, traidor, malagradecido y genio del mal.
Aunque la lucha libre es más espectáculo que deporte, no hay duda que es una de las actividades que más apasiona a los fanáticos en el mundo.
Indiscutiblemente, después de la desaparición física del narrador Silvio Paulino, esa actividad comenzó a descender en el gusto de los dominicanos.
En varias ocasiones tuve la oportunidad de entrevistar a Veneno y Hernández, quienes sin lugar a duda eran verdaderos actores.
Mientras Veneno trataba de demostrar que sus heridas en el rostro eran producto de los golpes recibidos en combate, a Relámpago le importaba un comino lo que pensara la gente sobre su comportamiento.
Ambas formas de comportamiento trascendieron en todas las clases sociales, en especial entre los de menos acerbo cultural, aunque hay que recordar que muchas personalidades del mundo del arte y la política asistían con frenciado a los espectáculos. Una lástima que ayer Relámpago Hernández dejó el mundo de los vivos, tras una ardua y dolorosa batalla contra la muerte.
Las carencias económicas que pasó durante su enfermedad deben servir de ejemplo a otros, que n o se debe dilapidar lo que se gana con tanto sacrificio.