El regreso del maná

Frederich Bergés
Frederich E. Bergés

En tiempos bíblicos, el maná del cielo significa el pan que les fue proporcionado a los hebreos durante su travesía por el desierto. Popularmente se usa esta frase para describir cuando nos llega algo inesperado que nos soluciona un dilema o desafío. Tal es el caso de las remesas remitidas al país, las cuales, en medio de un entorno internacional incierto, continúan siendo uno de los pilares que sostienen la economía dominicana.

Según datos recientes de nuestro Banco Central, en el primer semestre del año le han llegado al país unos US$6,219.3 millones por este concepto, un aumento de 6.7 % frente a igual período del año anterior. Sólo en junio ingresaron US$1,049.3 millones, un crecimiento interanual del 13.6 %, superior al 10.6 % de mayo.

Dicho monto ha contribuido a nuestras necesidades de divisas, la acumulación de reservas y la estabilidad de nuestra moneda, la cual se ha apreciado más de un 7 % frente al dólar este año. La afluencia se atribuye, esta vez, no a ayudas extraordinarias como en la pandemia, sino a la fortaleza del mercado laboral estadounidense: desempleo de apenas 4.2 % y creación de 57,000 nuevos empleos en junio. De EE. UU. provino el 81.4 % de dichos valores, seguido por España, con 6.4 %.

También pesan las bajas tasas de interés sobre los ahorros en el exterior, lo cual incentiva que capitales sean remitidos a la dominicana, donde los rendimientos son atractivos. Gracias a los mercados de capitales y a la relativa estabilidad macroeconómica, sigue siendo más atractivo ahorrar aquí que afuera.

Pero ojo: estas circunstancias son transitorias y no producto de una política deliberada de atracción de capitales, y pueden cambiar con facilidad. Ya hay una señal de alerta: el nuevo impuesto de 1 % sobre las remesas desde Estados Unidos, vigente desde enero, que podría restarle a la diáspora unos US$51 millones este año, y podría acentuarse si la política migratoria se endurece.

Una desaceleración del empleo en EE. UU., cambios migratorios, o un giro en las tasas de la Reserva Federal pueden variar el escenario rápidamente. Por ello este maná debe aprovecharse, sin caer en la trampa de creer que dicho "boom" ha de perdurar.