Bloomberg News.-La semana laboral francesa de 35 horas sigue viva… a duras penas.
Daimler AG es la última compañía que trata de eludir la ley francesa sancionada en 2000 por el gobierno socialista de entonces.
La compañía alemana quiere que los trabajadores de una de sus dos fábricas francesas trabajen más horas, insinuando que trasladará sus instalaciones a otro país si no se llega a un acuerdo.
Ante una tasa de desempleo que no se mueve del nivel más alto en 18 años, el presidente François Hollande, que era secretario general del Partido Socialista cuando se elaboró el proyecto de la semana de 35 horas, ha tratado de flexibilizar el mercado laboral.
Su proyecto denominado de aseguramiento del empleo adoptado en junio de 2013, que permite a las empresas modificar temporalmente la cantidad de horas de trabajo a cambio de una garantía de conservar los empleos, impulsa a compañías como Daimler a ir socavando la criticada semana laboral.
“Es el comienzo del fin de la semana de 35 horas”, dijo Ludovic Subran, economista jefe de Euler Hermes de París. “Los gerentes inteligentes hablan con los sindicatos, miran los números, miran la competencia y logran resultados. Veremos formas innovadoras de superar el problema de las 35 horas”.
Todos los gobiernos franceses desde 2000 redujeron el alcance de la ley de las 35 horas sin derogarla. Si bien la idea de la ley era crear empleo compartiendo el trabajo, los economistas no se ponen de acuerdo en decir si ha tenido éxito. Sus detractores sostienen que ha hecho que Francia no sea competitiva.