El pupitre dominicano
El Gobierno dominicano, a través del Ministerio de Educación protagoniza un capítulo sin precedentes en la historia de la educación dominicana.
Se decidió comprar en el mercado dominicano la mueblería de la escuela.
Eso significó llamar a concurso; y ya se tienen los resultados. Hay diez finalistas no identificados, ya que las bases requerían que los interesados depositaran su propuesta de diseño bajo un seudónimo, cosa que se respetó al pie de la letra.
El Gobierno, por primera vez, hará un ensayo nacionalista, pero al mismo tiempo ofrece una gran oportunidad a una industria que podrá demostrar sus destrezas, con la entrega de la primera partida.
Además, constituye una apuesta al talento, la capacidad profesional y el futuro inmediato de una actividad que ya puede contar con un mercado de estímulo.
El desenlace, independientemente de quién resulte el ganador del concurso, ya tiene sus frutos. Hemos dado un paso importante.
Un paso que, al mismo tiempo que constituye un ensayo, habla bien de la confianza que se tiene en desarrollar planes que impulsen la economía de sectores históricamente rezagados. En el país necesitamos impulsar más iniciativas de este tipo.
