El protagonista no muere

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Hugo Lopez Morrobel

Una máxima militar dice “que no se puede subestimar al enemigo por muy débil que sea o aparente”.

Sin embargo, definitivamente, hay rivales cuyo por ciento de éxito en la búsqueda de un objetivo es muy bajo o nulo.
En la actualidad, el éxito en cualquier actividad se obtiene al hacerle creer al público, mediante la percepción, de que tal o cual producto es de excelente calidad, aunque no sea cierto o viceversa.

Al principio, como es normal, casi siempre se obtienen buenos resultados, pero con el tiempo todo se desploma. La percepción es un concepto del que los sicólogos, publicistas y mercadólogos han echado manos colocándolo como un concepto modernista de análisis del comportamiento.

Traigo esto a colación porque eso es exactamente lo que se está empleando desde hace unos días para hacer creer a los fanáticos del boxeo que un combate de Floyd Mayweather con André Berto puede ser bastante competitivo, e incluso que el haitiano tiene mucho chance de alzarse con la victoria.

Crear la idea de que Floyd podría caer ante Berto, o que éste último está en capacidad de ofrecer un buen show es sencillamente un engaño del tamaño del cañón de Colorado.

Este enfrentamiento tendrá toda la publicidad del mundo, pero la realidad es que forma parte del plan de Mayweather, apoyado por todos los organismos rectores del boxeo a los que tiene mangoneados para mantener su récord inmaculado.

Berto no es manco ni mucho menos, pero este choque será otro de los shows de primer orden donde Mayweather, como en las antiguas películas de vaqueros, nunca muere.

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