El presidente Putin debe decidir pronto entre represión o reforma

El presidente Putin debe decidir pronto entre represión o reforma

El presidente Putin debe decidir pronto entre  represión o reforma

Russia's President Vladimir Putin speaks during his press conference at the Kremlin in Moscow, on July 1, 2013. Putin said today that his country had never extradited anyone before and added that US leaker Edward Snowden could remain in Moscow if he stopped issuing his leaks. AFP PHOTO / ALEXANDER NEMENOV

Bloomberg View.-En momentos en que los precios del petróleo están por debajo de los 30 dólares por barril, en que el rublo ha declinado 10 por ciento en lo que va del mes , el presidente Vladimir Putin se encuentra ante una opción similar a la del último gobernante soviético, Mijaíl Gorbachov:

¿Debe flexibilizar los controles de la economía, reducir las presiones externas y lanzar un acercamiento a Occidente, o tomar el camino de la represión interna?

La primera opción, la que Gorbachov terminó por elegir luego de intentar sin éxito sofocar las revueltas en repúblicas soviéticas que exigían la independencia, a Putin, que ha perdido muchas oportunidades de liberalizar su régimen, le resulta indigerible.

Eso es algo que tienen muy presente quienes proponen la segunda opción, la represiva, y los más impacientes ahora se hacen escuchar más que nunca.

Entre ellos se destaca Ramzan Kadyrov, que está al frente de la ex república separatista de Chechenia, que se pasó al bando de Moscú al comienzo del gobierno de Putin.

Kadyrov llegó a escribir una columna en el diario Izvestia, partidario del Kremlin, en la que fustiga a los escasos medios independientes u opositores a Putin, los cuales, en su opinión, transmiten los mensajes de odio por Rusia de los “chacales” de la oposición. Kadyrov escribió:

“Quienes piden dialogar con los chacales, que sueñan con la destrucción de nuestro estado, nunca perderán el olor a perro.

Yo soy un soldado raso del presidente ruso Vladimir Putin y nunca dialogaré con asesinos ni con traidores a mi país”.

Agregó que tenía mucho lugar para los dirigentes opositores en un hospital psiquiátrico de Chechenia:
“Si se les receta una inyección, les aplicaremos dos”.

La reacción del Kremlin a esa ofensiva verbal de su aliado checheno no puede sino calificarse de adormilada. “Si se lee con atención, se refiere específicamente a la oposición no sistémica”, dijo la semana pasada Dmitry Peskov, el vocero de Putin.

El dilema de Putin

Putin le viene pagando a Kadyrov para que mantenga la calma en su incendiaria región. Si bien eso sigue constituyendo una prioridad, el ex barón de la guerra debe sentirse inseguro y obligado a demostrar su lealtad a Putin. Una de las formas de hacerlo es ofrecerle ser su brazo fuerte.

Es probable que Putin no tenga deseo alguno de una campaña de intimidación masiva para poner fin a una creciente cantidad de protestas laborales –en diciembre fueron 53, un récord en ocho años- y evitar que se conviertan en algo más grande y peligroso para su autoridad.

Sin embargo, no puede dedicarse a esperar eternamente. Dada la sombría situación de los mercados de energía, ni siquiera puede prometer a los rusos que habrá luz al final del túnel.

La represión que impulsa Kadyrov podría parecerle cada vez más atractiva a Putin a medida que comienza a desmoronarse el cuento de hadas de la prosperidad económica que su gobierno presentó alguna vez.



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