El precio del triunfo para un artista del merengue    

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Santo Domingo.-Cuando un merenguero está súper pegado, sonando por todas partes y en constantes giras internacionales, la suerte le sonríe, empieza a ganar mucha fama y dinero, pero detrás de toda esa gloria se esconde una pena que solo la conoce el artista.

No es lo mismo un baladista, rockero o artista de cualquier otro género de fama internacional pegado, que un merenguero, pues las actividades de los primeros se resumen en giras internacionales de temporadas, con uno a dos conciertos por semana.

Mientras que el merenguero, si está en la cima, como estuvo Coco Band, Rokabanda, José Peña Suazo y Jeffrey, debe realizar entre 10 y 15 actividades por semana.

Kinito Méndez

Para Kinito Méndez, cuando se está pegado (lo que logró con Coco Band, Rokabanda y en solitario en los 90) el artista tiene que estar todo el tiempo activo para la gente.

No le alcanza el tiempo para nada, y vive en un mundo donde todo lo que hace le queda bien, por estrafalario que sea.

Es un mundo dulce y amargo, porque si 100 chicas quieren estar contigo debes hacerlo, porque si no lo haces eres gay.

Para la mayoría de la gente fumas drogas y tomas alcohol, aunque nunca lo hayas hecho.

No hay tiempo para descansar, pero mucho menos para guardar luto por un ser querido.

Pochy Familia

Para Pochy Familia, quien con su Coco Band tuvo una fuerte pegada desde 1988 hasta 1995, esta es una profesión en la que la gente te hace mucho “coro” y te pagan hasta por encima de lo que cuesta un baile, porque simplemente no quieren que estés fuera de su actividad.

Pero cuando se da esa dinámica de tantos bailes, entrevistas y almuerzos o cenas por compromisos con gente de la prensa, ese tren de trabajo te crea una presión tal que al final viene el agotamiento físico, porque nadie puede soportar tanto trabajo día por día.

“Estar pegado es una presión constante y aparte de que te llaman para entrevistas tienes que hacer televisión con el grupo al mediodía, en la tarde y a veces hasta por las noches y luego tomar carretera para una fiesta en el interior del país, para llegar a las 5:00 de la mañana a casa y continuar como el mismo ajetreo desde que amanece y no hay tiempo para dormir ni estar con la familia”, dijo Pochy.

Peña Suazo

José Peña Suazo entiende que cuando se está pegado se vive una vida muy difícil, y más cuando se tiene el éxito por primera vez sin experiencia, y la mayor cantidad del dinero que se recauda va a parar a los bolsillos de otros. Es un mundo totalmente diferente, porque se puede hasta perder la familia, porque todo el mundo quiere estar contigo, donde llegas eres bien recibido y vienen unos amigos que nunca imaginaste y no hay tiempo para estar en familia.

Jeffrey no saboreó la cima

Jeffrey, quien logró una importante pegada entre 2004 y 2005, entiende que esa no es una vida cómoda, porque no hay espacio para vivir, pues la gente no entiende que es humano y te exige que estés en muchos lugares al mismo tiempo.

“He tenido que cantar estando enfermo, al día siguiente no descansaba, sino que tenía que ir a un programa de televisión y al llegar la noche trasladarme a una provincia del país con el cuerpo desecho por la enfermedad y el cansancio. Por eso digo que esta no es una vida bonita, sino de fama”.

Precisó que cuando se está pegado se tocan más bailes, pero se gana menos dinero, porque regularmente uno no está estable ni se ha convertido en una marca y esos factores influyen para que se gane menos.

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