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El precedente que hace falta en Educación

Las plantaciones de arroz en el entorno de escuelas en el Cibao son la causa del riesgo permanente al que se hallan expuestos estudiantes, docentes y personal administrativo durante el año escolar.
Esta vez no hemos tenido intoxicaciones por inhalación de pesticidas o herbicidas suspendidos en el aire o arrastrados por la brisa hacia planteles.

Según una información suministrada por el Ministerio de Educación, la docencia fue suspendida como prevención en un plantel de La Amarga, en Cenoví, provincia Duarte, en cuanto el olor de los químicos utilizados para la fumigación se hizo presente en el aire.

En ocasiones anteriores estudiantes y personal docente han tenido que ser hospitalizados por los efectos de estos gases en el entorno de planteles escolares.

Y como hasta ahora no ha habido consecuencias coercitivas ni la obligación de reparar daños personales, estas labores se repiten con la naturalidad propia de operaciones informales comunes en los predios agrícolas.

Las autoridades de Medio Ambiente tienen, sin embargo, la oportunidad de marcar un precedente en el caso de La Amarga, donde no ha habido efectos inmediatos en profesores y estudiantes que deban ser subsanados, pero pueden estar presentes.

Conque sean investigados los propietarios de la plantación y quienes aplicaban los productos químicos en el entorno del referido plantel debe de ser bastante.

Una investigación que incluya la calificación de los obreros, o jornaleros, para realizar esta labor con la seguridad debida para ellos mismos y terceras personas, que se les imponga el pago de estudios médicos preventivos al personal expuesto a los gases y que se les requieran los permisos requeridos, a ver si se corre la voz sobre lo que puede pasar a quienes insistan en esta práctica.

¿O esperaremos a que haya una muerte o un daño neurológico grave por inhalación de químicos nocivos?

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