El PRD se desangra

El Partido Revolucionario Dominicano vivió otra página negra de su historia, en una disputa violenta que terminó con al menos ocho personas heridas y una confrontación a tiros que puso en peligro a decenas de personas.

La situación que vive esa organización debe preocupar a todo el que tenga conciencia del importante rol al que está llamado a jugar esa organización como parte del equilibrio democrático, y evitar que un sólo partido controle el escenario político nacional.

Dentro del PRD no hay a la vista un árbitro, pues sus más connotados dirigentes se han comprometido con una u otra facción.

Pero fuera tampoco se encuentran muchos árbitros, pues en el devenir político los dirigentes de esa organización se han encargado de descartar a instituciones o personalidades que pudieran ayudarla a salir de ese trance.

Los perredeístas deben caer en la cuenta de que su organización languidece, se desangra y luce como aquel herido que muere lentamente, tirado en la calle, a la espera de la llegada casual de alguien que pueda socorrerle.

Al parecer sólo la decisión de los líderes de las facciones enfrentadas podrá evitar que se prolongue la crisis en el PRD.

Sobre los hombros de Miguel Vargas Maldonado e Hipólito Mejía descansa la solución del problema.

Ojalá surja entre ellos una actitud de diálogo, de búsqueda de una salida negociada y posible para no seguir dañando un instrumento de la democracia, como lo es el PRD.