El poder de las pequeñas cosas
Esta semana me gustaría compartir con ustedes algo que he comenzado a implementar este año y que realmente está marcando una diferencia en mi vida: el poder de las pequeñas cosas.
Cada semana arreglo algo en mi entorno que iba posponiendo por considerarlo poco importante, mientras centraba mis esfuerzos en prioridades e imprevistos.
¿Mi vida seguía igual sin dedicarme a ese pequeño detalle? Sí, pero ha mejorado desde que lo arreglo. Hacer algo así cada semana va sumando esas pequeñas cosas que se están convirtiendo en pequeños éxitos que me hacen vivir mejor y, sobre todo, más cómoda. Por ejemplo, la llave de mi carro se quedó sin pila hace meses. Cada vez que quería abrir, tenía que hacerlo manualmente. ¿Podía usar el carro? Claro. ¿Me estreso menos ahora que puedo usar la llave a distancia? Definitivamente.
Y pensarán que es una tontería, pero vamos posponiendo todas esas cosas que decimos: “No importa, ya lo haré”, y al final se acumulan, haciendo que nuestro día a día sea más estresante de lo que ya es por las cosas que no podemos controlar. Pero aquellas que sí están en nuestro poder de decisión, por pequeñas que sean, hay que hacerlas y no pensar que al final no importan.
Si cada semana se proponen “arreglar” esas pequeñas cosas que pueden hacer su vida mejor, háganlo. Les aseguro que, sin darse cuenta, todo empezará a funcionar mejor, porque habrán quitado de su camino pequeños obstáculos que, por sí solos, no los detienen, pero cuya suma se convierte en una pesada mochila.
Les aseguro que, aunque parezca algo tonto, marca la diferencia. Vean eso que pueden mejorar y háganlo, aunque piensen que es una tontería. Me lo contarán.
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