Jueves, 18 de julio, 2019 | 3:49 pm

El poder de la percepción



No sé a cuál tonto se le ocurrió que justificar una situación determinada en términos sociales se podía explicar apelando a la percepción.

Peor aún, que un determinado mal social no se corresponde en magnitud a la percepción que tiene la sociedad sobre el mismo.

Sea la crisis económica, la violencia contra la mujer, el racismo, el bajo nivel educativo, o la inseguridad pública, es insensato afirmar -sobre todo si es una autoridad del Estado- que los problemas no son tan serios como lo percibe la sociedad.

Todo conocimiento sobre la sociedad -salvo el producto de un serio estudio científico- es fruto de la percepción que tenemos y compartimos en sociedad. Quienes vivimos en Santo Domingo percibimos que la mayoría de los dominicanos y dominicanas vivimos en apartamentos, pero las estadísticas de la ONE nos demuestra que más del 80% de la población en este país vive en una casa, buena o mala, pero casa al fin, no apartamento.

En el caso de la inseguridad ciudadana la percepción es firme en considerar que vivimos en un ambiente cada vez más inseguro, ya que no hay familia que no pueda dar testimonio de que algunos de sus miembros han sido robados, asaltados y sus casas penetradas por atracadores. La percepción es clara y definida, y ahora reforzada con los casos de turistas y el de David Ortiz, es la percepción que a nivel mundial se está gestando sobre nuestro país.

No es válida ninguna explicación que pueda dar la Policía Nacional, porque son los encargados de la tarea de preservar nuestra seguridad.

Es ingenuo pretender que sean jueces y parte. Faltan organismos, preferiblemente ajenos al Estado pero con acceso privilegiado a la información que se recolecta sobre asaltos, robos y escalamientos, incluidos los asesinatos.

La percepción tiene una fuerza mayor que la verdad, mientras sabemos que en el país no hay más de 600 mil extranjeros, la gente de a pie supone que hay casi dos millones de haitianos. Diga lo que diga el director de la policía sobre un descenso de la criminalidad la población dominicana está convencida de que la inseguridad ciudadana crece y ahora también en el extranjero tienen esa percepción.

Veremos cómo esa percepción tiene efectos económicos, sociales y políticos. Mientras los responsables de afrontar esta situación están en chercha con la reelección.

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