El poder de la LNB
El año pasado, casualmente, participé en la reunión en la que se decidió que este año la LNB devolvería el palco de prensa a sus dueños naturales: los periodistas.
En el mitin participaron Federico Lalane y Eduardo Najri, por la LNB, y Ramón Cuello y Antonio Valdez por la ACD. Me colé porque estaba en el lugar y me invitaron a participar como un pasado presidente de la ACD, distinción que todavía agradezco.
Allí hubo un pacto de caballeros mediante el cual este año los periodistas recibirían el Palco de Prensa Marlon Lembert, y, ¡oh sorpresa!, transcurrido un año la situación es que el área de prensa fue vendida a una empresa privada para montar una zona VIP, igualito que el año pasado.
Es evidente que se violó el acuerdo y de una manera poco elegante.
La ACD también fue poco diligente, quizás confiada en la fe pública de los manejadores de la LNB. Insisto, aunque la LNB es una entidad privada, monta un espectáculo de interés público y por ello los periodistas debemos ir en busca de la noticia.
Eso sí, el poder económico y mediático de la LNB quedó manifiesto, el silencio es su gran aliado, la autocensura también, nos tumbaron el pulso otra vez, ¡cuarto poder de que!