El plan político e inconsistente de Hollande
Bloomberg News.-Lo que el presidente francés François Hollande da con una mano lo quita con la otra.
Eso es lo que dicen algunos líderes empresariales sobre el esfuerzo del presidente para tratar de hacer que Francia sea más competitiva al tiempo que apacigua a sus partidarios de los sindicatos.
Hollande en abril propuso una ley que facilitaba los despidos y flexibilizaba las normas laborales. Ahora amenaza con abofetear a las compañías que cierran plantas en Francia con multas de varios millones de euros.
A diferencia de Gerhard Schroeder, el último dirigente socialdemócrata de Alemania cuyo paquete llamado Agenda 2010 sobre el trabajo y los beneficios contribuyó a que el país pudiera arrancarse la etiqueta de el enfermo de Europa, la mezcla de políticas de Hollande ha dejado a las empresas confundidas y vacilantes respecto a invertir.
Eso está dificultando poner fin a la recesión de la segunda mayor economía de Europa y revertir un desempleo que alcanza niveles récord.
Hay señales algo contradictorias, dijo en una entrevista del 18 de junio Xavier Huillard, máximo responsable ejecutivo de Vinci SA, la mayor constructora de Europa. Antes que nada necesitamos acción más que grandes ideas nuevas; necesitamos más coherencia y más estabilidad.
Las compañías francesas no están invirtiendo. Insee, la oficina nacional de estadísticas, la semana pasada informó que la inversión de compañías no financieras caerá 2,4 por ciento este año, más que la baja de 1,9 por ciento de 2012. Los márgenes de utilidad de las empresas se redujeron al nivel más bajo desde 1985 el año pasado.
Las compañías cargan con la tercera hora de trabajo más cara de las 17 naciones que usan el euro, luego de Bélgica y Luxemburgo, lo que hace más urgentes las reformas, dijo Ernst and Young este mes en un informe titulado France: Last Call (Francia: Última llamada).
Como ha ocurrido con otros temas económicos, Hollande hasta ahora ha jugado a dos puntas con las normas laborales, los impuestos a las empresas y otras políticas que las afectan.
Su ley de trabajo de abril permite a las compañías reducir el horario de trabajo y los salarios durante las caídas económicas, medida que fue bien recibida por las empresas.
Estas disposiciones podrían verse debilitadas por un proyecto de ley para prohibir el cierre de fábricas, concesión que hizo Hollande a quienes quieren castigar a las compañías rentables que cierran plantas.
El proyecto de ley obligaría a las compañías con más de mil empleados que planean cerrar una planta a buscar activamente un comprador durante tres meses.
Los trabajadores podrían pedirle a un tribunal que evalúe la eficacia de la búsqueda, con una multa de hasta veinte veces el salario mensual mínimo unos 28.000 euros- por empleo perdido si se rechazan ofertas de toma de control creíbles.
Los constantes zigzag de las políticas exacerbaron la situación impredecible que enfrentan las empresas en sus mercados. Muchos se preguntan si Hollande sabe lo que se necesita hacer, como lo sabía Schroeder, dijo en entrevista Guy Groux, especialista laboral del centro de investigación política de París Cevipof.
Hace dos meses, Hollande se presentó ante el Partido Social Demócrata alemán, y elogió a Schroeder, explicó. ¿A ese discurso socialdemócrata realmente seguirán acciones? Aún no se puede decir.
leídas