El Petróleo y la Política Económica
Debido a la actual crisis económica global, los precios del petróleo (West Texas Intermediate) durante los últimos meses se habían ralentizado, llegando a niveles que rondaban los 31 dólares el precio spot del barril en abril de 2009, cuando en julio de 2008 llegó a estar a 145.31 dólares el barril. Sin embargo, durante las últimas semanas del mes de agosto de 2009 los precios del petróleo han comenzado a tener cierto repunte, llegando hasta 72 dólares el barril.
Hay que señalar, que el petróleo es un recurso no renovable de alto contenido energético cuyo origen data de hace millones de años, donde la mayoría de las naciones del mundo comenzaron a utilizarlo de manera creciente a partir del XIX, convirtiéndolo en el recurso energético más importante de la matriz energética mundial.
Actualmente todas las economías, en gran medida, dependen del petróleo. Para muestra un botón: la población mundial depende del recurso petróleo para cubrir más de un tercio de sus necesidades energéticas, de manera que este dato indica que este recurso es la principal fuente de energía a nivel mundial.
Por otra parte, el rápido crecimiento de los países llamados emergentes, ha sido un factor de presión en el incremento del consumo per cápita de energía. Países como China y la India que han tenido acelerados procesos de transformaciones al interior de sus economías (mayor industrialización y urbanización), han incidido en el incremento de la demanda mundial de petróleo.
Ese panorama descrito, evidentemente que no cambiará en las próximas décadas. El petróleo seguirá siendo un recurso escaso y caro para países que como la Republica Dominicana tiene una alta dependencia del mismo, por lo que su abastecimiento constituye la restricción energética más preocupante en el diseño y aplicación de políticas publicas para el mediano y largo plazo.
La alta dependencia que tiene la economía dominicana con respecto al petróleo establece una vulnerabilidad estructural, que en muchos casos, evita que nuestra economía tenga un crecimiento sostenido ya que los aumentos en los precios internacionales del petróleo y sus derivados se traduce en incrementos en el valor de la relación factura petrolera/PIB, factura petrolera/exportaciones, factura petrolera/importaciones, presiona el uso de reservas internacionales, entre otros indicadores, significando un mayor esfuerzo financiero por parte de la economía dominicana para cumplir con el pago de una factura petrolera más elevada.
Con precios internacionales elevados, las políticas fiscal y monetaria reducen su margen de articulación con políticas de desarrollo y se concentran en la estabilización de la demanda agregada (políticas de corto plazo) para evitar que las alzas en los precios del petróleo afecten la producción y eleve el nivel de precios al consumidor (Índice de Precios al Consumidor) ya que estos incrementos conducen a contracciones en los sectores que son intensivos en el uso de energía y; por otro lado, eleven el precio de las tarifas del servicio eléctrico, de los alimentos y los costos de transporte, entre otros.
Pensamos que el gobierno debe de agilizar urgentemente los proyectos de energía no convencionales, dándole un tratamiento de Zonas Francas Energéticas para los grandes parques de producción de energía eólica, de etanol y biodiesel con la finalidad de reducir en un 25% para los próximos cinco años la dependencia del petróleo en la matriz energética.
Si esto sucede, tanto la política fiscal como la monetaria estarán articuladas a una política de desarrollo dirigida a estimular la expansión de los sectores productivos. Tendremos una política monetaria más laxa, incidiendo en menores tasas de interés y una política fiscal más expansiva, con un gasto público dedicado a aumentar la capacidad productiva del país. Porque más temprano que tarde los precios del petróleo volverán a retomar su tendencia alcista. Todo parece indicar, que los países motores de la economía mundial están dando signos de recuperación lenta, lo que indefectiblemente incidirá en una mayor demanda mundial de petróleo.
*El autor es director Ejecutivo del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas (Inise) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
