El papa y la IA en Magnifica humanitas

Altagracia Suriel
Altagracia Suriel

Con gran expectativa recibimos la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV que enriquece la doctrina social de la Iglesia con un documento que aborda la inteligencia artificial desde sus luces y desafíos.

Siguiendo la línea del papa León XIII que de que el mensaje del evangelio no puede estar de espaldas a la realidad del mundo, León XIV valora la inteligencia artificial como avance del ingenio humano y su capacidad de transformar el mundo siempre que esté al servicio de la dignidad humana y estemos alerta de sus riesgos, sobre todo los que se asocian al poder tecnológico y sus secuelas para la perpetuación de la desigualdad y el avance de la paz y la justicia social.

La inteligencia artificial es un reflejo de la grandeza humana y la capacidad racional de la que está dotado el ser humano que ha sido el motor de la ciencia, el progreso y el desarrollo. Las bondades de la inteligencia artificial son evidentes en la medicina, en la economía y en la vida cotidiana. Pero la inclinación al progreso, desde la inteligencia artificial, implica, según el papa, una apuesta por edificar en vez de destruir.

Haciendo alusión a la Biblia, León XIV, advierte que el ser humano no puede ser una víctima de su propia conquista y recuerda que con la inteligencia artificial se puede caer en el síndrome de Babel que, prescindiendo de lo trascendente, endiosa la tecnología poniéndola al servicio del individualismo y la manipulación. Una inteligencia artificial que edifique, tendría que estar al servicio de interdependencia, la solidaridad, el cuidado de la casa común y la dignidad humana.

Respecto a la inteligencia artificial y la dignidad humana, el papa también alerta de los riesgos de nuevas formas de deshumanización que emergen en el paradigma tecnocrático y el poder digital. En ese sentido, León XIV nos hace un llamado a permanecer siendo humanos “custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor”.

Valorando la importancia de la inteligencia artificial y su potencial, León XIV afirma que “no se trata de oponerse al progreso, sino de orientar la técnica para que sirva al hombre y a su vocación más alta: el amor”.

Sobre el autor

Altagracia Suriel

Columnista de El Día