Domingo, 16 de junio, 2019 | 4:30 am

“El papa es francés pero Jesucristo es inglés”

“ Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”
Gálatas 3:28 Reina-Valera 1960 (RVR1960)



*Por  Víctor Medina

En el año 1066 debutó en la historia la Batalla de Hastings que fue el primer paso para que 2 siglos y medio mas tarde, se produjera la guerra de los 100 años entre Inglaterra y Francia, la cual duró 116 años. Básicamente fue una guerra geopolítica pero sobre todo, de egos. Un acontecimiento paralelo en el tiempo de este conflicto, fue la mudanza de la sede papal de Roma a Aviñón Francia, evento que se da en los años 1309 hasta 1377. Dentro de este marco nos topamos con un creciente nacionalismo, donde afloran frases como las del título de este artículo, “el papa es francés pero Jesucristo es inglés”, esto, denotando un pensamiento de sobreestimación personal y escudándose en la “religión”.

Quiero aprovechar la ocasión para traer a tu mente las veces que denigramos a una persona por su aspecto físico, procedencia, acento, “color”, nacionalidad, clase social, nivel intelectual, entre otros. ¿No te parece que nos pasa con frecuencia? Aún no lo reflejamos, en nuestras mentes cavilamos este tipo de pensamientos, tratamos con cierto desdén a algunas personas lo cual “NO” está bien, en buen castellano hacemos acepción de personas.

“2 Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso,
3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado;
4 ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?”

Santiago 2:2-4 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Debemos auditar constantemente nuestros corazones, ante Dios todos somos iguales y eso nos lleva a evaluar cómo tratamos a nuestro prójimo. No debemos considerarnos más o menos que alguien, si así hacemos, no estamos cumpliendo con el gran mandamiento de “amarnos los unos a los otros”, mandamiento que incumplimos cuando atropellamos a una persona por ser diferente a nosotros.

“Dios tiene dos tronos. Uno en lo más alto de los cielos y otro en el más humilde de los corazones” — D.L. Moody.

Dios te bendiga.

 

*El autor es pastor evangélico

César Aybar

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