El pan sigue igual
Una reunión en el Palacio Nacional puso fin a la intentona de subir el precio del pan en todo el país.
No hay un acuerdo firme, pero los panaderos anunciaron que darían un compás de espera para darle tiempo al Gobierno para evaluar sus peticiones y posiciones.
Se trata de una decisión sensata, ya que el rubro forma parte importante de la canasta familiar y de una costumbre alimenticia obligada en millones de hogares del país. Un aumento en su precio sería una estocada muy sensible para la economía doméstica de los dominicanos.
Los productores asociados en la Unión Nacional de los Industriales de la Harina podrán tener sus razones. Incluso, pueden alegar altos costos de producción en los múltiples productos derivados de la harina, pero no tienen el derecho de decretar un aumento del pan de manera unilateral.
Afortunadamente, la sensatez los iluminó.
Hay, entre las medidas para detener la acción, el condicionante de que el Gobierno compre 600 mil unidades de teleras por un costo de 30 millones de pesos; y en adición, que les otorgue un préstamo de RD$800 millones, con intereses blandos, para la reconversión de los equipos.
Se trata de una decisión por tomarse, pero de antemano no luce muy ventajosa para el Gobierno y el pueblo, tomando en cuenta que todo compromiso económico que haga tendrá, a corto o largo plazo, que salir de los impuestos que pagan los contribuyentes.
Pero mientras tanto, el pan no subirá y en enero veremos.
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