El país exige respuestas
Hay sobradas razones para sospechar que dentro de la Dirección Nacional de Control de Drogas ha habido y hay estructuras de protección a narcotraficantes, lo que reduce la efectividad de ese organismo.
La mellada credibilidad de ese organismo hace más difícil la lucha contra el narcotráfico.
Los últimos acontecimientos en nada ayudan a mejorar la imagen de la DNCD.
El que sea una estructura policíaco militar no la exime de someterse al escrutinio de la opinión pública y por lo tanto son muchas las explicaciones que la institución y sus principales funcionarios le deben a un país que mira con asombro como las grandes estructuras del narcotráfico burlan las anunciadas persecuciones o continúan accionando con una preocupante libertad.
¿Por qué no han sido capturados y procesados quienes en vez de perseguir el crimen se dedicaron a brindarle protección al capo boricua José David Figueroa Agosto? ¿Era el hoy extinto ex coronel José Amado González la única protección de la que disfrutaba el capo boricua?
¿Cómo se explica que siga libre la estructura dominicana de narcotráfico que dirigía Figueroa Agosto?
Ahora sale a relucir un nuevo caso que aumenta las interrogantes sobre la idoneidad del organismo antinarcóticos.
¿Qué hizo la DNCD tras descubrir en noviembre pasado un cargamento de 935 kilos de cocaína, cuyos responsables eran conocidos por el organismo, según dijera en esa ocasión el propio director de la DNCD?
Un simple le estábamos haciendo inteligencia no despeja las dudas que este caso ha lanzado.
Urgen explicaciones convincentes para recuperar la confianza. No se le puede pedir al país asumir ese argumento porque simplemente lo diga el organismo antinarcóticos. ¿Con quién realizaban ese trabajo de inteligencia? ¿Dónde están los resultados de ese seguimiento? ¿Por qué se le permitieron más importaciones al sospechoso?
El país necesita respuestas.