Santo Domingo.-Con tantos talentos emergentes que buscan a diario ganar un espacio en el mercado cultural y fomentar esta disciplina a través de una presencia positiva en la sociedad, se hace necesario gestionar una política cultural que consigne incentivos para el desarrollo de esta disciplina.
Para Juan José Mesa, director de la Galería Mesa Fine Art, el país debe adoptar la implementación de políticas de patrocinios y también de una regulación de incentivos fiscales mediante una ley de mecenazgo cultural, pues en los últimos años la actividad creativa de los individuos, grupos y comunidades, ha sido en beneficio del patrimonio cultural del país, bien sea con recursos propios o con el apoyo de otros sectores.
Mesa dijo que esto se puede lograr a través de un marco jurídico adecuado que propicie la obtención de apoyo financiero del sector privado a proyectos artísticos y culturales específicos, que pueden ser tipificados como de interés nacional, y permitan la recuperación de cierta infraestructura cultural y la compra de colecciones.
Explotar la cultura
El asesor cultural, destacó que hay muchos países que se están enriqueciendo y lo están haciendo muy bien mediante la explotación de su cultura, de sus espectáculos, de su riqueza patrimonial, de sus investigaciones o incluso de su enseñanza y sus artistas.
Destacó que esos países tienen en común siempre algo, unas políticas de mecenazgo bien consolidadas que premian a las empresas o a las personas físicas que invierten en esos ámbitos.
Dijo que la forma de trabajar el arte y la cultura ha cambiado mucho, pues ahora en el país, como en otras partes del mundo, las galerías se han convertido en pilares de la promoción de los artistas, al grado tal que estos no necesitan de los cánones de salones, ni de bienales para tener éxito, ni darse a conocer como era en el pasado.
Sin embargo, informó que la labor que llevan a cabo estas instituciones, en parte importante, pasa desapercibida, pues aparenta ser más un apostolado que una gestión cultural necesaria, pues se carece de una política cultural que consigne incentivos para esta labor, y muchos no pueden llevar a cabo una correcta difusión de la obra y de los artistas.
Con 23 años trabajando en el área explicó que hoy en día las galerías constituyen el último eslabón en la cadena del proceso de la creación artística, que es la difusión de la obra, en consecuencia, el rol del galerista ha tenido que transformarse, de simple sujeto de comercialización a gestor cultural.