El nuevo presidente y el FMI (2 de 2)
En nuestra columna de la semana pasada iniciamos un relato ficticio, de cual pudiera ser la parte macroeconómica fundamental de un programa de gobierno que anunciaría un nuevo presidente en las cámaras legislativas el 16 de agosto del 2028.
Establecimos que la base de este sería un acuerdo ampliado con el Fondo Monetario Internacional en procura del apoyo necesario para emprender una serie de reformas que rompan el ciclo de presupuestos deficitarios resueltos con aumentos de la deuda pública.
Las primeras medidas estarían dirigidas a solucionar el hoyo negro de las distribuidoras eléctricas, así como la revisión y reestructuración de los diferentes esquemas de exenciones que conviven a todo lo largo de la economía dominicana. Junto a estas medidas se llevaría a cabo una modernización, simplificación y ampliación del sistema tributario, cerrando brechas de evasión y elusión.
El siguiente paso tiene que ver con el sistema de subsidios que una vez fue iniciado con miras a proteger los hogares más vulnerables y evitar la extrema pobreza. Con el paso de los años, la penetración de la política partidista en estos, los convirtieron en subsidios generalizados, perdiendo su esencia y convertidos en arma electoral. Igual camino sucederá con las pensiones privilegiadas que hacia futuro serán abolidas, siguiéndose estrictamente lo señalado en las leyes de seguridad social.
Finalmente, se reforma el sistema de las llamadas bancas de apuestas y juego de azar que tanto daño y detrimento han provocado en la economía popular. Junto a ello se llevarán otras tantas acciones con miras a imponer disciplina en el gasto público, recortándose publicidades innecesarias, alquileres de oficinas, y otros dispendios, enfocando la labor pública en la eficiencia y simplificación burocrática, con agilización de los diferentes procesos de permisos y eliminación de reglamentaciones excesivas.
Todo lo anterior será para permitir al Estado retomar la dinámica de la inversión pública en infraestructuras productivas como redes eléctricas, presas, movilidad masiva, correcciones urbanas y desarrollo rural, entre otros. ¿Será cierto o no que este escenario se pueda desarrollar en el 2028? Sólo los ciudadanos y buenos candidatos podrán determinar sí o no.
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