El nuevo modelo penitenciario
El nuevo modelo penitenciario ha demostrado que cuando hay interés estatal en resolver un problema, y funcionarios dispuestos a cumplir con su rol, es mucho lo que se puede alcanzar.
En esa materia el país puede exhibir avances. Bien es cierto que aún falta camino por recorrer, que todavía las cárceles del antiguo modelo siguen siendo antros, pero sin embargo hay señales fehacientes de que se van mejorando.
La mayor angustia de la población frente a los más acuciantes problemas se produce cuando no se percibe interés ni mejoras.
Los internos del nuevo modelo penitenciario reciben la oportunidad de regenerarse y salir de las cárceles con la formación mínima para asumir una actividad productiva.
Además se crean las condiciones para ser tratados con la dignidad que su condición de humanos amerita.
La filosofía penitenciaria en la República Dominicana busca fundamentalmente la regeneración del reo, eso explica que no exista la cadena perpetua y la pena capital.
Es decir, la intención es que el criminal sea apartado de la sociedad mientras se regenera y pueda ser reinsertado.
El antiguo modelo provocaba, por el contrario, que el reo perfeccionara sus artes delictivas.
Un ejemplo del nuevo modelo lo constituyen las más de 280 internas que participan en programas de capacitación en oficios técnicos o agropecuarios.
Al salir tendrán las destrezas para insertarse a actividades productivas y no tener que delinquir.
En esa materia se nota un avance.