El nerviosismo de la última semana

Estamos en la fase final de la campaña, en la semana de las elecciones. Los dos principales candidatos tienen sus actividades de cierre de campaña, uno el jueves y el otro el viernes.

Los bandereos y las caravanas inundarán todo el país. En muchos lugares coincidirán seguidores de candidatos que compiten por la Presidencia y la Vicepresidencia de la República.

El domingo los dominicanos irán a votar de manera pacífica a los colegios electorales y ejercerán libremente el sufragio. De eso no tenemos la menor duda.

Pero en los días previos habrá muchas pasiones y denuncias de todo tipo, algunas de las cuales reales y otras falsas.

Oficialismo y oposición tratarán de crear situaciones para luego ellos mismos presentarse como víctimas o al adversario como perverso. Todo eso forma parte de la guerra psicológica de la parte final de una campaña.

Eso sí, que la sangre no llegue al río.

Que nadie sirva como “carne de cañón”. Ningún dominicano puede ser parte o víctima de acciones violentas dirigida con fines políticos o electoreros.

La militancia de los partidos tienen el deber moral de despreciar a quienes quieran llevarlo a situaciones reñidas con el espíritu festivo que debe reinar en un certamen electoral.

La sangre de nadie puede ser parte de una “estrategia de campaña”.

Que el nerviosismo de la última semana no dañe lo que hasta ahora ha transcurrido bien.