¿El mismo país?

 

¿Encontró ayer el presidente Fernández el mismo país que dejó cuando partió hace diez días hacia el Medio Oriente?
En el mapa, la República Dominicana está en el mismo sitio de siempre, con la misma gente y bajo el mismo sol.

Pero no hay que ser muy avezado, sobre todo si se es político de profesión, para percibir, en tan corto tiempo, cambios significativos que, de seguro, ocuparán la atención del Presidente.

El tema de la corrupción no es nuevo, pero las quejas y denuncias en ese sentido han llegado en los últimos días al rojo vivo con tal intensidad que no han parecido prudentes las declaraciones del Primer Mandatario para minimizar la cuestión.

Otros elementos perturbadores son el agravamiento de la inseguridad ciudadana, los apagones en todo el territorio nacional, la inconformidad del sector laboral por la cuestión salarial y la proliferación de protestas populares en los cuatro puntos cardinales de la República.

Nos atrevemos a pensar que el presidente Fernández no se esperaba situaciones tan diferentes a las que dejó, y a las cuales deberá dedicarle toda la atención que merecen, al margen de los eventuales logros que haya podido acumular en su periplo internacional.

La paz social está alterada. Manos a la obra para normalizarla.