El Metro, ¿para cuándo?
Sin duda noviembre y quizá diciembre son dos meses útiles para que el pueblo dominicano reciba buenas noticias. Una muy esperada es la puesta en servicio de la segunda línea del Metro hasta su destino final, cruzando el río Ozama.
Sería una decisión muy oportuna, tomando en cuenta el vaivén de los precios de los combustibles y las constantes amenazas de aumento del pasaje de los sindicatos y los empresarios del transporte.
De esta forma las autoridades cumplirían con una promesa que ya está tomando mucho tiempo en ser honrada.
El servicio del Metro ya demostró su gran utilidad. Ampliar su recorrido viene en auxilio de una zona que necesita un transporte seguro, rápido y de un costo altamente económico, que redunda no solo en la calidad del servicio, también en reducir significativamente el tiempo de traslado de una población compuesta por trabajadores, estudiantes y profesionales de diversas áreas que a diario hacen el trayecto entre la provincia Santo Domingo y el Distrito Nacional.
No obstante, hay que mantener la calidad del servicio de la línea original, ya que en algunas estaciones falla el sistema de alumbrado y se observa, además, que los ascensores y muchas escaleras eléctricas están fuera de servicio.
Ese descuido, por falta de uso, podría estropear el mecanismo de funcionamiento de la estructura y encarecer su reparación, si es que están dañadas.
