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Santo Domingo.-Sin tratarse de una final de baloncesto, cuando el Palacio de los Deportes suele temblar, con un tiro de larga distancia, el merenguero Manny Cruz a ritmo de merengue puso de pie en varias ocasiones a su fanaticada, que llenó a toda capacidad la media naranja.
El artista con su concierto “Dominicano de corazón” se convirtió en un verdadero profeta en su tierra, alcanzando un sueño que él mismo pensó sería difícil y que sirvió para reconocer no solo su talento, su disciplina y su calidad musical, sino también para evitar que el merengue sigue vivo a pesar de todos los pronósticos que lo han querido
